Eran las 7 am y estábamos caminando con mi esposo junto al mar, en la previa al día laboral, cuando le comento que iba a compartir con mis hijas en un evento del colegio. Él me advierte que de esa manera no era posible y ahí empezó mi colapso interno. Primero me enojé, “cómo que no es posible?”, enseguida me di cuenta que tenía razón y que no iba a poder serlo, me sigo enojando, mucho con él (más fácil que conmigo…) y seguimos hablando del tema, explorando opciones. Ya estaba claro que no podría ir con mis hijas a compartir ese evento extra curricular del colegio, a menos que decidiera hacer un esfuerzo que para mí era demasiado. Obviamente el enojo derivó en culpa, y algo en mí gritaba “no me obligues, por favor te lo pido” y otra parte decía “pero estaban entusiasmadas, se van a sentir defraudadas, nunca más van a confiar en mí”, y así seguían mis voces. Mi compañero, gracias a la vida, estaba tranquilo, con paciencia, ofreciendo opciones y yo aún enredada con esas voces y lo que me provocaban a nivel emocional.

Hice lo que sé hacer: me conecté conmigo, tomé varios, varios, varios respiros, bajé la velocidad, miré el mar, dejé de escuchar las voces, sólo me conecté con el sentir, hasta que él me preguntó: “qué pasa?”. Algo ya había identificado, una tristeza grande, inmensa que se alojaba como un bulto en mi garganta y comencé a hablar:

“Me pone triste no poder cumplir con la promesa que les hice. Cumplirla en las condiciones actuales significa someterme a tal punto que me sentiría muerta en vida”

“Es para tanto, te parece?”, dice él?! bajando la intensidad, a lo que por un momento casi me engancho y le grito pero atiné a aceptarlo (era eso o que me deje sola con mi conflicto y preferí compartirlo) y seguí…

“Y si, para mí es para tanto, pero bueno más allá de eso, lo que REALMENTE me pone TRISTE es que hace 2 meses cuando me invitaron a este evento yo internamente nunca me vi allí, sentí una resistencia, no tuve ganas de ir, y sin embargo me convencí de hacerlo, lo planeé con mucha anticipación para no tener excusas, hice todo para lograrlo… y no lo logré. Claramente mi resistencia interna operó evitando que yo fuera.”.

“Y para qué querías ir entonces?”, acá ya mi esposo actuando de coach, un genio y yo agradeciendo que fuera otro quien me preguntara.

“Para ser una buena mamá, para participar de las cosas del colegio, etc etc”

“Pero si a vos nunca te gustó eso, no tiene nada que ver con vos y además haces otras cosas con ellas en relación al colegio que tal vez son más importantes y que sí disfrutas”… me quedé procesando por dentro.

Obviamente la conversación siguió, requirió de un pedir perdón, a mí misma, y luego ver como hacerlo con mis hijas por el cambio de planes. También sincerarme y soltar todo eso de “ser buena mamá” por ir al evento me sacó un peso inmenso de encima. Me empecé a sentir mejor, con energía, caminaba más rápido y a la vez estaba más conectada con todo.

12646911_10156443862335023_8429810973322871773_oRecordé el libro que (aún) estoy escribiendo sobre paternidad consciente y mi esposo me dice: “Tengo el título para tu libro: COMO NO SER EL PADRE PERFECTO”.

Me reí mucho, lo sentí en el alma, claro!, sí! ese sigue siendo mi aprendizaje y en ese aprendizaje aprendo a conocerme más y a amarme de una forma jamás antes sentida por mí. Es desde ese amor y aceptación incondicional de mi ser que puedo ofrecerlas a mis hijos una madre que los acepta y ama. Si me fuerzo a ser o hacer cosas que realmente no van conmigo o no me fluyen sólo por “ser buena mamá” entonces me estoy diciendo que no lo soy, y es muy agresivo, MUY.

Declaro una vez más que mi compromiso con mis hijos no es amarlos… sino APRENDER A AMARLOS, mientras lo aprendo para mí, porque no hay forma que haga con ellos lo que no hago conmigo misma.

Lo digo en una y otra charla que doy a padres, y sin embargo aquí estoy aún registrando y aprendiendo. Además soy MUY buena persuadiendo, y más a mí misma, con tendencia a imponer la mente sobre los sentimientos. Hoy puedo darme cuenta, hablarlo, dejar de pelearme conmigo o con otros por esto y abrirme para ver que hay dentro y resolver esos conflictos.

Creo que la vida se trata de esto: conocer quienes somos y actuar en consecuencia, midiendo en cada acto como me siento, si es algo que “me fluye”, por más que sea difícil o requiera esfuerzo o no. Yo hago muchas cosas que requieren esfuerzo, pero con gusto porque me apasiona, amo el proceso, lo disfruto, aún cuando conllevan dolor.

Hoy mismo, con ese dolor que sentí esa tristeza profunda que al darle cabida y exteriorizarlo se fue convirtiendo en una alegría de ser quien soy, en amor y aceptación y en una profunda paz…. Sí, el dolor fue parte del camino, pero también el amor.

Los invito a mantenerse conectados, a no andar por la vida en piloto automático siendo y haciendo porque creen que “deben” solamente.

 

Como me dijo una vez mi amiga Paz French “lo perfecto es enemigo de lo bueno” y me quedo gravado, hoy aprendí que perfecto es ser coherente, conectarme con mi Ser y decidir en función del amor y aceptación plenas.

 

Con amor y gratitud,
Denise

PD: me hubiera encantado poner otra foto de mi mayor disfrute con mis hijos, pero en esos momentos no hay nadie quien la tome! bailando y cantando con ellos, revolcándonos en el piso entre mimos y juegos, charlando mientras miramos el viento mover las hojas…

 

DSC_1560Denise Dziwak, trabaja como Life & Spiritual coach, utilizando las herramientas del coaching, la meditación y el touch for health para lograr una mayor conexión interior (inner bonding) y ayudarte a crecer en bienestar y felicidad. Pueden ver su perfil y pedir una sesión con ella en AQUÍ.

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