Me enojo mucho con la sociedad en la que vivo cuando escucho esto: “Dicen que está mal que duerma con mi bebé, pero llora desesperada, y yo siento que es lo mejor. ¿Le estaré haciendo mal? Ya no sé que hacer”.

Siento que hemos perdido el rumbo, que si llegamos a que una madre se cuestione todo, es porque todos, me incluyo, nos convencimos que: 1) las mujeres nos son suficiente para ser madres, por ende 2) tenemos que decirles como deben serlo (los hombres o mujeres estudiosos del tema) o 3) los niños sufrirán terrible calamidades si son tratados con AMOR Y RESPETO.

Yo digo BASTA, porque creo con cada fibra de mi ser que SOLO la madre que escucha su voz interior, su sabiduría basada en el amor que siente por su hijo, puede decidir que es lo mejor para su hijo. Y no hablo de si “esta bien” el colecho o no, porque no importa que “esta bien”, sino que nuestras actitudes hacia nuestros hijos sean basadas en el amor y no en otra cosa.

Hablemos de esa “otra cosa” que nos hace escuchar otras voces que no es la de nuestro corazón. Para mi se resume en MIEDO, y los hay de todos los tipos y colores: miedo a equivocarnos, miedo a no amar lo suficiente, miedo a no saber, miedo a ser juzgada como mala madre, miedo a repetir los errores de mi propia madre, etc. La vergüenza y la culpa son una resultante de alguno de estos miedos, que también suman al conflicto interno que deviene de cuestionarnos tanto.

Todo lo que puedo dar como madre se basa en una cosa: aceptar que soy la madre que soy y es lo mejor que puedo ser simplemente porque SOY MADRE. Y es importante que sepa que la madre que soy, no es la que es mi vecina, amiga, o como cuenta el autor o libro tal o cual. Cada madre es única e irrepetible y especial y DIGNA de ser valorada como tal.

Para quien llegó a leerme hasta aquí, creo que quedo claro que mi vehemencia (ya se me fue el ENOJO) con el tema es porque es un tema que resuena mucho dentro mío. En cuanto siento un nudo en el pecho, angustia, incertidumbre siempre caigo acá:¿a quién estoy escuchando? ¿Quién estoy queriendo ser? ¿A qué le tengo miedo? ¿A que ser yo sea tan fatal que le arruine la vida a mis hijas? De verdad creo que si honro mi corazón va a pasar eso? NO! La voz del corazón puede ser dolorosa de seguir porque a veces remueve heridas viejas, sin sanar ni registrar, pero una vez que sale lo infectado por la falta de amor recibido, ya esta…puedo abrazarme, sanarme y hacerme cargo de mi vida. Y tengo noticias para quienes dicen: “a pero ella es tan perfecta, nunca se inmuta, siempre tranquila, los hijos le hacen caso, se portan bien, ¿como hace?”… olvídenlo! Nunca sabrán que pasa detrás de lo que ustedes ven. Puede ser (ojala) que sea una madre conectada fluyendo 100% desde el amor todo el tiempo y que sus hijos así lo sientan…ooooooo…. Puede ser que no tenga el nivel de conciencia para que sus hijos le manifiesten lo que les pasa. Sin ir lejos, yo fui de esas nenas “que hacían caso”, “era independiente”, “nunca tuvo celos” y hoy recién, 30 años más tarde, puedo expresar mi enojo, angustia, tristeza, y desolación a través de la terapia. O, eso que se ve puertas afuera es una cosa y puertas adentro al nene le dicen que si no hace caso es un “mal educado” o un “parásito”, y lo tomo textual de un caso cercano a mi que decidió hacerle caso a mama en lo externo (cuando lo veía) y por dentro rebelarse hasta que fue libre de decidir y nunca mas hacerle caso ni doblegarse. Amigas madres, hay muchas posibilidades, pero no tiene sentido seguir explorando porque esto nos saca el foco de lo importante: ¿cómo quiero ser yo como madre? Yo quiero ser una madre que se respeta a si misma, que cree en el amor y por ende con compasión acompaña cada parte del camino, incluyendo cuando me equivoco (mil veces por dia!). Hoy casi no llevo a mi hija al colegio por hacerme la superada: “esta todo bien, que no vaya pobrecita” y por dentro casi me muero porque realmente sentía que a ella le haría bien ir, aunque se reusara. Y sí, discutimos, y finalmente fue, obligada, pero ahora sé por qué hubo conflicto: porque dudé! Dudé de mí y quise parecer una madre que no soy porque sería “mejor mamá”. En fin, aquí estoy aun recogiendo los pedazos de esa situación trabajándolos y volviendo a armarme con todo el amor de mi Ser.

 

“El camino se hace al andar” y con amor no sufro después de caerme porque el dolor pasa, se sana y deviene en aprendizaje y crecimiento.

 

Con amor y gratitud,

Den Madre.

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  1. Kari benitez

    Hermoso me parecio real escrito con amor e inteligencia sos una grosaaaaa

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    • Den

      Grosa es la madre que me inspiro y me ayudo a verme reflejada en la pregunta y como yo cuestiono mi propia Voz interior tantas veces! GRACIAS A VOS KARI!!!!

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