Gracias a una sesión de coaching con padres recordé lo que creo fue el éxito más grande en mi “profesión de madre” y es el estar aprendiendo a amar a mis hijos en su totalidad, con sus luces y sus sombras. Y no hablo de simplemente aceptar esas partes oscuras o que nos generan incomodidad, hablo de AMARLAS, para desde ese amor, convertirlas en pedestales de crecimiento.

Las luz y la sombra en un ejemplo ….

La luz es todo lo que brilla y nos gusta ver en nuestros hijos, además muchas veces nos sentimos orgullosos de ello y es algo que los destaca y distingue positivamente. En el caso de Valentina, mi hija mayor, que según yo (claro, soy su madre!) tiene muchas luces, una de ellas es su agilidad mental, no sólo lógica-lingüística-matemática sino también su agudeza e intuición, ve y siente lo que otros pasamos por alto. Cuando era muy chiquita, desde antes del año, mucha gente a mi alrededor ya podía identificar estos dones en ella y me lo decían. Yo los aceptaba pero no necesariamente los valoraba demasiado, no quería etiquetarla ni presionarla. En la medida que pasaron los años se hizo mucho más claro y el día de hoy no sólo lo acepto sino que lo disfruto y amo muchísimo. Las conversaciones con ella pueden empezar con una reflexión suya como “Mamá vos creés que todo lo que existe es ARTE?”, y yo respondo: “En qué sentido te parece que todo puede ser arte?”, a lo que ella dice “Claro mamá porque todo arte es una creación y todo hasta los árboles y los insectos son creaciones de Dios, que también es un artista”. Esta conversación siguió por un rato largo, ambas explorando posibilidades de confrontar esa primera opinión, y casi como conversando con Sócrates, yo me vi desafiada y abrió mi mirada a un mundo distinto. Esa es una faceta de Valen, y amo compartir y crecer junto a ella.

La sombra es aquello que a los padres muchas veces nos cuesta ver o aceptar en nuestros hijos, lo no tan “lindo”, lo que no muchos comentan en forma positiva de ellos y que hasta generan “conflictos” para ellos consigo mismos o con otros. Hace unos años, una mamá del colegio de Valen me escribió un email donde comentaba lo dolida que ella se sentía porque su hija lloraba y no quería ir al colegio “por culpa de mi hija”. Tanto era su dolor, frustración e impotencia que me expresó que no quería hablar del tema sino que comentármelo y no recuerdo si me pidió o no hacer algo al respecto. Yo lo leí y muchas cosas surgieron en mí. La primera fue una parte que se resistía negando todo y desestimando el tema. Luego otra que le dio mucho poder a ese mensaje y quería hacer algo, cambiarlo, no dejar las cosas así, castigar a Valentina, lo que fuera por cambiar ese mensaje. Y luego, gracias a poder sostenerme consciente creo yo, surgió otra parte, mas ecuánime, que sentía lo que esa otra mamá sentía, y podía empatizar con su dolor e impotencia. Me puse en su lugar y me imaginé lo feo que debía ser. Luego esa misma parte me hizo preguntar qué podría hacer al respecto, y mi compromiso fue entender qué estaba ocurriendo antes de formar mi opinión al respecto. En esa actitud de querer entender, aprender, indagar y explorar fui preguntando en el colegio, a la maestra, la psicóloga, la directora, a Valentina y fui entendiendo los hechos y las interpretaciones, lo cual me bajo muchísimo el estrés inicial. Yo no necesitaba ni defender ni atacar, sólo comprender y ver si mi hija estaba haciendo algo que perjudicaba a otro ser humano como comprenderla (desde dónde hacía lo que hacía) y ver como ayudarla. Al final hablando con ella y sus maestras podíamos apoyar a Valen en casa para que pudiera expresar más sus enojos, y celos en vez de dejarlos todos para el colegio (siendo la más grande con dos hermanos menores, uno recién nacido, se sentía que no había lugar para sus “sombras” y éstas explotaban en el colegio). Hicimos eso, el colegio atendió la dinámica grupal donde me aclararon algo en lo que yo creía que es que se requieren dos al menos para que exista un conflicto y que trabajaría con todas las partes.

Esta sombra de Valen que tiene que ver con guardarse sus sentimientos más oscuros (celos, envidia, enojos, culpa…) me llevo al motivo de este post: aprender a amarlos y ayudarla a sacarlos afuera, expresándolos y dándole apoyo para que se sienta amada.

El camino del aprendizaje

Mi camino para aprender a amar a mi hija en su totalidad comenzó en parte allí, dándome cuenta cuanto yo permitía que los sentimientos más oscuros salieran de mí… cuánto me permitía yo equivocarme, cómo manejaba yo las críticas de otros hacia mí, etc. Yo no podía amarla sino empezaba por amarme a mí misma. Así trabajando en mí, fui descubriendo que yo también contenía emociones oscuras y aprendí JUNTO a ella a expresarlas sin hacerle mal a nadie. No es tarea terminada, aún sigo aprendiendo, pero hoy puedo enojarme en libertad, gritar si quiero, y no ocultarlo. Muchas veces lo hago de la forma amorosa conmigo y con otros, pero otras no y aprendí a pedir disculpas y hacerme cargo de reparar los daños. No saben CUÁNTO me costaba al principio…

Hoy les digo a otros padres esto: yo no sé si sé cómo amar, lo que si sé y estoy 100% comprometida es a “aprender a amar”. Eso implica aceptar mis errores, mirarlos con curiosidad y COMPASIÓN para poder reflexionar, elaborar y cambiar. En la medida que lo voy haciendo conmigo lo he podido hacer con mis hijos también y ellos consigo mismos.

El resultado del aprendizaje…IMG_7614

Hace menos de un año Valentina, con 6 añitos, me regaló un cuaderno para que escriba (ella se dio cuenta que me encanta escribir y me fascinan los cuadernitos) que en la tapa dice: “MISTACES ARE GOD”, quiso poner “MISTAKES ARE GOOD” (los errores son buenos) pero le quedo aún mejor y dice “los errores son dios”. Es algo que conservo cerca de mí todos los días, porque esto me permite amarla a ella, sus sombras, las mías y las de todos los que me rodean con mucha ternura y compasión.

 

La sombra tiene PODER…   

En la sombra, se guarda energía vital, y esa energía puede ser creativa o destructiva según como tratemos a la sombra. Toda parte nuestra que se sienta rechazada hará lo mismo: rechazará y destruirá. Toda parte nuestra que se sienta incluida, amada hará eso: incluirá y amara. La sombra se integra y transforma desde el amor y nos da una cualidad de brillo especial.

Cada uno de nuestros hijos es único e irrepetible y tiene dones y cualidades para compartir con el mundo. Llamarlos virtudes y defectos los encasilla, y a veces estigmatiza, yo simplemente propongo reconocerlos y ayudarlos a expresarlos con amor, desde nuestro amor incondicional (SIN CONDICIONES) hacia ellos.

 

Los invito a que reflexionen sobre que partes de sus hijos les cuesta aceptar, lo lleven a ustedes (¿es algo que a ustedes les cuesta aceptar en ustedes también?) y encuentren la forma de amigarse con eso y ver que hay de positivo o como traducir eso en un don y virtud para dar más de su Ser al mundo.

 

Sigamos creciendo en consciencia.

 

Con amor y gratitud,
Denise

DSC_1560Denise Dziwak, trabaja como Life & Spiritual coach, utilizando las herramientas del coaching, la meditación y el touch for health para lograr una mayor conexión interior (inner bonding) y ayudarte a crecer en conciencia, bienestar y felicidad. Pueden ver su perfil y pedir una sesión con ella en AQUÍ.

Si quieres trabajar temas personales para habilitarte a vivir con mayor plenitud y conciencia no dudes en pedirnos una sesión individual para que te acompañemos.

Compartir

Tu comentario nos interesa...

Tu aporte a través de consultas y sugerencias nos enriquece y es valorado también por el resto de los lectores. ¡Muchas gracias!

Deja tu comentario