A través de los años y gracias a la cantidad de hijos que he ido teniendo (no se asusten, voy por 3 y hasta aquí…por ahora) he venido formando una idea de que resulta “mejor” para el aprendizaje de los niños. He leído muchos libros con diferentes enfoques, y sigo aprendiendo de lo que me recomiendan en el colegio de mis hijas, mis terapeutas, amigas, maestras, abuelos, etc. Les comparto mis hallazgos y comprobaciones prácticas.

¿A qué llamo MEJOR cuando me refiero al aprendizaje?

Aprender viene de la conjunción de tres palabras, ad = hacia, prae = antes, hendere = atrapar, agarrar, lo cual quiere decir que aprender es el acto de ir hacia algo y atraparlo. A la vez, eso que atrapo, lo hago propio, como el gato con el ratón. Para que el aprendizaje ocurra tiene que haber un interés por parte del que lo realiza.

Por ende, para que un niño aprenda tiene que tener interés en hacerlo. Y según mi experiencia, este interés cuanto más natural e intrínseco al niño sea, mejor será, porque sino puede volverse una expectativa externa a ser cumplida.

MEJOR significa que el niño no se ve “forzado” o “exigido” a cumplir con la expectativa (o interés) de otro, en general adulto, papá, mamá, maestra, sociedad.

Con mi primera hija, yo “entendía” esto pero no lo creía, o tal vez no tenía paciencia para esperar que su interés surgiera solo. Yo la “estimulaba”, le ofrecía opciones para aprender, demostrándole cómo hacer algo, iniciando yo la pauta de juego-aprendizaje. Cuando hablo de estimular me refiero a darle yo el estímulo en vez de que surja de ella misma. Y no era sólo yo, su papá, sus abuelas, en fin, mucha gente parecía operar de esa manera con ella, tal vez por ser la primera niña en nuestras vidas de adultos.mama y nena ree

Con mi segunda hija me di cuenta que el estímulo era la vida misma y que si yo no hacía nada, ella igual se interesaba por aprender. Ese momento fue genial, porque nos liberó a ella de la expectativa que debía aprender algo en un momento determinado y a mí de la tarea de estimularla. Esa libertad dio lugar a una ESPACIO de JUEGO. Durante el juego claramente ella, y yo, aprendíamos cosas, pero eran resultado del juego. Igualmente, aún con mi segunda hija yo todavía “proponía” algunos juegos. A veces por miedo a que me pidiera jugar a algo que no me divertía, y a veces porque yo creía que ese juego era lo ideal para ese momento. Como ven aún había bastante intención de controlar en mi estilo de juego con ella, pero ya más liviano y más disfrutable. Aquí vino otro GRAN aprendizaje: como ella iba tan rápido en algunos aspectos, “me ganaba de mano”, y yo no llegaba a proponer juegos para aprender. Así fue como Sofía, me fue enseñando a seguirla a ella, en vez de yo decirle que me siguiera. En este acto yo aprendí lo que es “acompañar” en el juego y lo poderoso que era para aprender cosas nuevas con mucha liviandad y alegría.

Con mi tercer hijo, tal vez por ser ya el tercero, no tengo la mirada tan puesta ni el tiempo ni espacio dedicado a él como para hacer lo que hacía con la primera o segunda, y eso dio lugar a acompañarlo sin siquiera proponérmelo y jugar disfrutando cada segundo, sin forzarme en lo más mínimo a estar de una forma u otra. Es más, ¡esta es la primera vez que pienso en este tema del aprendizaje desde que nació! Me permitió observar a madres a mi alrededor que me espejaban mi “otra” (antigua?) mirada, la tendencia a comparar versus un estándar, juzgar de suficiente o no suficiente, estimular sóla o con ayuda, escuchar y creer en opiniones externas sobre si mi hijo está o no suficientemente desarrollado para la edad que tiene, etc… También descubro muchos niños que antes de entrar siquiera a primer grado tienen apoyo escolar de todo tipo, cosa que nunca hubiera imaginado. Yo no sabía leer ni escribir antes de primer grado!!! Y eso jamás fue una traba. Está bien que no me han tocado “supuestos desfasajes” en el aprendizaje de mis hijos hasta ahora, pero me pregunto cuánto de esta mirada de “desarrollo esperado” está basada en el niño y cuánto en nuestros miedos o falsas creencias.

Los intereses de los niños, cuando dejados en libertad, abarcan todos los rubros, musicales, matemáticos, lingüísticos, culturales, emocionales, creativos… ayer mismo en una caminata me hablaba de cómo le gustaba salir a pasear por la ciudad porque se “inspiraba” para tantas cosas desde dibujar o escribir o componer algo, ¡y aún no cumple 7 años!

El mejor aprendizaje es el que se da en libertad y guiado por el interés del niño. Acompañarlo es un acto de amor de los que estamos a su alrededor, porque lo respeta, lo valora, lo acepta en su ser y le da tiempo que él aprenda a su ritmo.

Un mundo sin expectativas…

¿Cómo sería si no tuviéramos tantas expectativas de qué y cómo deben crecer nuestros hijos? Es como con un árbol que planto desde semilla, a veces ni sé que árbol es, y al dejarlo crecer él mismo se va mostrando. No sirve de nada tironearlo o tratar que, al podarlo, un roble parezca un pino, ¿que sentido tiene? Nunca lo será y qué lindo es el roble siendo roble. ¿Por qué queremos que nuestros hijos se parezcan, puedan hacer lo mismo al mismo tiempo? Cada uno tiene un lugar en este mundo, valioso y único, y darles espacio para descubrir ese lugar es clave. Al uniformarlos, al querer que sean iguales los vamos desconectando de su esencia, de reconocerse como únicos y valioso y de saber qué lugar ocupan y cuánto pueden ofrecer al mundo desde ese lugar.

Cuántos adultos con los que trabajo me piden ayuda por su frustración con respecto al lugar que están ocupando, que no les es propio, no se hayan, no es la vida que quieren, o cuántos desean vidas que no son para ellos, simplemente porque alguien les dijo que eso era lo que tenían que tener: la familia, con los hijos la casa, las vacaciones… ¿quién dice CÓMO es mejor vivir o ser?

Yo me comprometo a aprender a acompañar el aprendizaje y cada vez que no lo haga y me de cuenta (pequeño detalle) indagaré y reflexionaré para ver cuál es mi miedo o interés que mueve a controlar y dirigir. Los invito a hacer lo mismo, a abrir esa puerta interior donde guardamos los monstruos del aprendizaje, que no son más que enemigos para aprender.

Lo más probable es que si intentamos controlar a nuestros hijos ellos se sometan o se resistan y ninguna opción construye autoestima, ninguna opción les dice TE AMO.

Es simple: cuando pienso en “ayudar” a mi hijo a aprender, ¿estoy diciéndole TE AMO, en la intención, en la forma, en la mirada hacia su persona?

Los dejo, feliz de escucharlos comentar para seguir construyendo juntos una paternidad consciente.

Con amor y gratitud,

Denise

 

Denise Dziwak, trabaja como Life & Spiritual coach, utilizando las herramientas del coaching, la meditación y el touch for health para lograr una mayor conexión interior (inner bonding). Pueden ver su pérfil y pedir una sesión con ella en AQUÍ.

Si quieres trabajar temas personales para habilitarte a vivir con mayor plenitud y conciencia no dudes en pedirnos una sesión individual para que te acompañemos.

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  1. Gabriela Alvarez

    Denisse me encantó el artículo y cuánto me sirvió, como me vi reflejada en muchas de tus palabras, solo
    Me surge la duda de hasta que punto podemos dejar fluir los intereses propios en nuestros hijos, sin que se atrasen en el colegio. Mi hija ” del medio” Luli , presenta algunas dificultades y decidí esta mitad del año estimularla un poco más. Que hacer? Clase particular? No quiere perder a sus amigas así que cambiarla de colegio no es una opción…no se después de leer tu artículo me replanteo algunas cosas! Un abrazo linda

    Responder
    • Denise Dziwak

      Hola Gaby y que lindo tu compartir, gracias! ¿Qué hacer? es una pregunta grande y creo que nadie más que vos tiene la respuesta. Tal vez está bueno indagar o investigar un poco más, incluso con ella cual es su experiencia aprendiendo. Tal vez hay algo que le frustra o la traba y podés ayudarla. Tambien esta bueno revisar en vos que creencias te limitan a escucharla o ayudarla con empatía. En mi caso muchas veces estoy cerrada con pensamientos sobre lo que debería ser lo “correcto” a tal punto que no abro el juego…cuando lo hago mis hija no se resiste y QUIERE aprender pero si lo fuerzo…mmm me va mal. Es a es mi experiencia. Tambien podés buscar ayuda de alguien capacitado en aprendizaje o para evaluar si REALMENTE es un “atraso” o es algo más que te está diciendo con eso. Tengo una recomendacion de terapeuta para este tema y cualquier en relacion a hijos y familia: Tuchi, Ana Maria Hendler anamariahendler@hotmail.com / cel 4407 1667.
      Besos
      Denise

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  2. MIRIAM

    Hola Denise!! Por casualidad he encontrado este post de tu blog. Poniendo en google estimular o acompañar a un niño me saliste tu.
    Justamente ayer tuve una discusión con mi marido precisamente por esto. Tenemos dos hijos de 5 y 2 años. Él planteaba que no quiere forzar las cosas que irá surgiendo sus intereses por las cosas y sus gustos. Y yo le decía que si tu le presentas alternativas y opciones ellos prueban y deciden si les gusta o no. Pero almennos probarlo y eso también le puede enriquecer a la hora del crecimiento ¿ no crees?.

    Yo soy una persona muy activa que me gusta hacer muchas cosas y probar. Y mi marido es todo lo contrario a mi. Por eso la visión sobre esto es tan distinta.

    Despuès de leer este articulo, el cual me ha llegado mucho, pues entro en un momento de reflexión y sobretodo me ha impactado el parrafo que indicas que cuánta gente conocemos que no están felices con la vida que tienen. O que han hecho lo que alguien les ha marcado….. ( esa soy yo). No quiero que a mis hijos les pase.

    Solo decirte que gracias. Que un articulo encontrado (no por casualidad), me haya respuesto tantas dudas o preocupaciones.

    Mil gracias Denisse

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    • Denise Dziwak

      Hola Miriam gracias por compartir tu experiencia. Que bueno que tus hijos tengan una madre que está enfocado en acompañarlos en su aprendizaje y que te guste probar cosas nuevas. Eso de probar o experimentar es justamente lo que los niños hacen todo el tiempo. Claro que puedes proponer el tema esta en no hacerlo todas las veces y siempre de inicio para darles lugar a que ellos también lo hago y ver que pasa. Yo creo que si tu te prohibes ser como eres tampoco esta bueno porque no van a poder compartir contigo plenamente. El tema es que como tenemos mas años y experiencia a veces podemos inhibirlos al mostrar o proponer. Imagina que no sabes jugar tenis y entras a una cancha a jugar con Federer y el te tira la pelota aja ur solo sea sin puntos por jugar será difícil a menos que el se adapte a tu nivel y vaya viendo como reaccionas.
      Lo que hablas de la diferencia entre tu marido y tu me parece que esta genial porque tus hijos podrán aprender distinto con cada quién. No hay UNA manera buena y otra mala y por eso ellos los tienen a ustedes dos, seguramente tomaran cosas distintas de cada uno. Me atrevo a sugerirte que no impidas que el papa elija como jugar con ellos ni decirle como hacerlo, a menos que el este abierto y quiera escuchar tus ideas, siempre sabiendo que son ideas y no verdades. Para mi es importante mantenernos abiertos a evaluar y re evaluar nuestras ideas en base a nuestra experiencias.
      Te invito a que experimentes con tus niños distintas maneras (a veces proponer a veces seguir …) a ver que pasa y sobretodo como te sientes y como se sienten ellos.
      Luego cuéntanos como te fue !

      Con cariño
      Denise

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