En el primer post sobre el tema definimos: “Egoísmo es querer satisfacer mis necesidades con los demás”. Así por ejemplo si yo estoy buscando satisfacer mi sentimiento de soledad con la presencia de mi hijo, no estaré con mi hijo por amor sino por miedo a quedarme sola, lo cual lo torna un acto egoísta, basado en el miedo y no en el amor. Esto me recuerda algo que una gran amiga me pregunta siempre: “¿De quién es la necesidad? ¿De tu hija? ¿O tuya?” y esto me sirve para diferenciar desde dónde elijo una u otra vía de acción. Sin ir mas lejos en temas simples como ir de compras, ¿llevo o no a mis hijas? ¿Creo que es algo que las nutrirá de alguna manera o simplemente lo hago para no sentir culpa de dejarlas? ¿Donde estaremos mejor ellas Y yo?

Volviendo a mi formación como coach ontológico nos pregunto: ¿Para qué hacemos lo que hacemos? Si la respuesta después de varios “para qués” termina en algo que no sea “para amarme a mi y a otros” revisemos supuestos y re-elijamos en base al amor.

Escuché de varias personas otra forma de entender el egoísmo como “pensar en mí antes que en otros”. No concuerdo con esta definición a menos que nombremos a esto como “egoísmo sano” y al otro como insano. Ojo porque si confundimos significados nos puede llevar a salirnos de eje, a no escucharnos y a obrar por miedo a perder el amor del otro. Es como en el avión cuando nos dicen que nos pongamos la mascara de oxígeno antes de ponérsela a los niños, ¿por qué es eso? Porque si quiero ponérsela al niño y no puedo respirar no podré hacerlo. Necesitamos aire para dar aire, necesitamos amarnos para poder amar. Y esto excede la relación madre-hijo porque soy testigo muchas mujeres y hombres que se pasan la vida intentando satisfacer las necesidades de los demás (parejas, hermanos, padres, amigos,…) antes que las propias y terminan muriendo. ¿Cómo que se mueren? Si, soy muy tajante: “terminan muriendo de inanición de amor”. Su Ser va desapareciendo, se olvidan de quienes son, pierden su eje y todo pasa a ser una acción reactiva a su entorno, transformándose a ellos mismos para complacer los deseos de los demás.

Entonces, ¿por qué sentimos culpa cuando satisfacemos nuestras necesidades antes que las de los demás, sobretodo con nuestros hijos? Porque hemos confundido significados, y hemos nombrado al egoísmo como pensar primero en uno y decir que esto es malo es decir que vivir es malo. Ahora bien, ¿ser madre y padre no es un acto de entrega tal que damos todo nuestro ser en pos de nuestros hijos? Depende a que llamemos entrega. Yo creo que es la entrega mas grande de amor que podemos dar en la vida y que nos impulsa a bucear en lo profundo de nuestro ser, redescubriendo nuestro ser real, la mejor persona que podemos ser y aprender a serla. Como diría otra amiga “no se puede ser mejor padre que persona”. Entregar amor no quiere decir entregar nuestra vida, ósea, morir. Sino cuido quien soy mi hijo no solo no tendrá amor sino que lo peor es que adquirirá este patrón “distorsionado” en donde para amar hay que dejarse de amar o te quedás solo. ¿Y que peor que quedarse solo? Y, si no puedo amarme, claro que no querré quedarme solo nunca. En cambio… si aprendo a amarme, a reconocer los deseos profundos de mi Ser real y a obrar en consecuencia, estaré dando un ejemplo con mi vida de amor a mí y a los demás. Me llenaré tanto de vida, energía, aire que podré dar todo eso porque me sobra! ¿Les pasa padres que cuando se toman un rato para ustedes vuelven renovados y con más ganas de estar con sus hijos, jugar, abrazarlos, escucharlos,…amarlos? Ese “rato” difiere en cada persona y por ahí estaría bueno terminar con esta pregunta:

¿Que necesito yo como madre/padre para sentirme amado por mi? Cuanto más precisa sea la respuesta a esta pregunta mejor (otra vez la coach en mi…). Por otro lado podemos ir trabajando en paralelo ¿Qué me impide darme amor? Y otra vez revisemos miedos, culpas, vergüenza y todas esas emociones “incómodas” basadas en supuestos y creencias, que nos dan tanta información sobre como fuimos criados, y que hoy podemos re-elegir con otra conciencia.

La próxima vez que surja en nuestras vida la palabra egoísmo revisemos significados y aprovechemos para aprender a amar.

Con amor y gratitud,

Den

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