Distintas son las definiciones que le podemos dar a esta parte nuestra, dependiendo del enfoque de la psicologia que lo «mire». Por caso prefiero quedarme con la mirada del Focusing (técnica que utilizo para acompañar procesos con un enfoque orientado corporalmente) que habla (para decirlo en palabras muy generales) de «una parte nuestra, introyectada (es decir que viene de otra persona), que tiene miedo (ese miedo le pertenece a ese otro) de que algo nos suceda, y entonces está ahi para «cuidarnos» de algun modo. Esa parte nuestra tiene como ingredientes: el miedo, la exigencia y otros mas.

Esta breve explicacion es basica y muy general y solo está encaminada para explciar el punto que sigue.

Ese –crítico– opera dentro nuestro como -exigencia- y se lo puede reconocer cuando, entre otras modalidades, aparece con las frases «yo tendria que«, «yo deberia …». Ejemplo: «yo ya deberia saber que las cosas son asi«.

Mi idea de estas lineas es brindar un minimo aporte práctico que pueda talvez ayudar al lector «exigente» a aliviarse un poco de ese critico, y aliviarlo al critico en si mismo.

Un ejemplo inventado pero practico puede ser: «voy caminando por mi living hacia la ventana, para sentarme a descansar, y en el camino no puedo evitar ir acomodando cosas».

Yo miro a ese -critico exigente- como alguien que está -en funciones- como el medico, solo que el medico está en funciones cuando está atendiendo en su consultorio, mas no cuando está -fuera de servicio-. ¿verdad?

De aqui es que propongo «un tiempo-espacio para cada cosa»: 

1) Definir los tiempo-espacio para dedicarme a: limpiar, ordenar, hacer los llamados telefonicos necesarios, pasear, ir a hacer las compras, etc.

2) Organizar los tiempos para cada cosa. Es como poner cada cosa en su lugar.

3) Manejarme de acuerdo al esquema y ser consistente en respetarlo.

Los pasos son simples, solo tenemos que intentarlo. No es cosa menor. El orden ordena, aunque parezca un juego de palabras. Y nuestro -critico de las exigencias- sabe que tiene sus tiempos-espacios para «entrar en funciones», por lo tanto estará calmado en los tiempo-espacios en que defino: descansar, disfrutar, etc.

Podemos decir que este modo nos acerca a un -orden saludable- de funcionamiento diario.

Ademas, es mejor ir entendiendo que no es lo mismo ser -exigente- que ser -perfeccionista-, aunque este es tema para otra publicación.

A intentarlo!!!

Buena suerte!!!

Alejandro Juroczko

Alejandro Juroczko trabaja como Facilitador de Cambio y Crecimiento, a través de las herramientas del Counseling, el Focusing, la Gestalt y el touch for healh. Para ver su perfil y pedir una sesion hágalo AQUI

Si quieres trabajar temas personales para habilitarte a vivir con mayor plenitud y conciencia no dudes en pedirnos una sesión individual  para que te acompañemos.

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  1. Cyndi Viscellino Huergo

    Excelente artículo, Ale. Aunque suene trillado, ha «llegado a mí» en el momento justo: es un nuevo momento para poner orden para que mi crítico también encuentre su ligar. Un abrazo!

    Responder
    • Alejandro Juroczko

      Hola Cyn, ¡¡gracias por el comentario!!, y me alegro de que llegue en un buen momento. Poner orden es lo mas, porque en funcion de ese orden, es que todo se ordena. Abrazo para vos también!!!

      Responder
  2. Julio

    Excelente á ponerlo en practica.

    Slds,
    Julio.

    Responder
  3. AMIGANDONOS CON EL MONSTRUO INTERIOR - Florecer del Alma

    […] Un articulo que puede interesarte, sería “El exigente en mi” y podes leerlo dando clic aqui. […]

    Responder

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