Cuánta gente me consulta porque no logran sentirse bien y cuántos de ellos el tema es que se “fuerzan” a hacer cosas para “cumplir” o “para ser valiosos”. Dentro de esas personas, muchas veces me encuentro yo misma, empujándome a hacer cosas “porque es lo correcto” o “por que hay que hacerlo”. Cuando indago con curiosidad me doy cuenta que siempre hay una emoción que está detrás, puede ser enojo, culpa, miedo o todas a la vez.

Las emociones son valiosas, y nos piden acción (E-MOTION = en movimiento), el tema es tomarnos un tiempo-espacio ANTES de actuar para tomar conciencia sobre el sentido de esa acción.

Photo by Janko Ferlič on Unsplash

Pueden decir que la culpa es necesaria, muchas religiones e instituciones educativas así lo opinan yla utilizan de manera “manipulativa”, según mi parecer, para “enderezar” al que se porta mal. A mí eso siempre me causó rechazo, y mucho enojo, porque me hace sentir muy desvalorizada. Una cosa es sentir culpa y hacerme cargo del daño que generé por amor a mí, ya que el daño seguramente fue una desviación de mis valores e integridad, y por el otro a quien dañé; y otra cosa, muy distinta, es reparar un daño porque si no lo hago creo que no soy apto para vivir en sociedad, no soy querible, valioso, suficiente.

Esto viene desde que somos chiquitos según como fuimos educados: “mamá y papá me quieren solo sí me porto bien”.

Claro que muchos padres no queremos que piensen eso pero nuestras acciones e interacciones con nuestros hijos les hacen entender eso. Algunos padres, los nuestros por ejemplo, sí pensaban que era una buena manera de “educar”. Si nos vamos a la raíz filosófica esto viene de creer que el hombre es malo y la sociedad debe “corregirlo”.

 

 

Photo by Gabby Orcutt on Unsplash

Yo pienso diametralmente distinto: las personas somos buenas, nuestra naturaleza es el amor, la bondad, la alegría, la paz. Y cuando actuamos con maldad, mezquindad, odio, lo hacemos desde una profunda herida que denota la falta de amor que sentimos.

 

 

 

 

Ahora, Denise, ¿que pasa con quienes hacen el mal y no se “arrepienten”? Primero mal por ellos, vivirán muy infelices, pero segundo, pongamos límites. Una cosa es no juzgar al otro como no valioso porque hizo un mal, y otra muy distinta es no limitar su accionar nocivo.

 

En esto me inspiró Brene Brown, que estudió como la gente más compasiva es la gente que mejor pone límites. Yo agrego que cuando sabemos poner límites estamos honrado el ser que somos, amándonos en ese acto.

Photo by Ilario Piatti on Unsplash

 

Según nuestra emoción podemos descubrir nuestro combustible. Podemos estar “quemando miedo” a no ser valioso o amado, o podemos estar “potenciándonos con el amor” por quienes somos y queremos ser.

Como padres es muy común dejarnos guiar por la culpa, que viene acompañada de un miedo a no ser buena mamá o papá, o el miedo a que nuestro hijo “sufra” por nuestro actuar. Yo aprendí que la culpa es un mal combustible, dura poco, me hace sentir resentimiento con la situación, conmigo, y al final mis hijos lo sienten, se fastidian, no lo sienten amoroso, y todo termina pésimo. Ahora, es cierto que a veces actuar con y por amor, puede causar tristeza o enojo en el otro. Pero esto no es sufrimiento, sino lo lógico ante la negativa de algo que quiero. Si mi hija quiere quedarse a un juego más en el parque y yo estoy cansada y ya es la hora que usualmente la baño, decirle que no seguramente genere enojo o tristeza, pero si le digo que si, me quedo, termino agotada, es probable que llegando a casa explote o no tenga ganas de ser cariñosa, suave o paciente con ella, porque no me quedará “resto”.

 

¡Cuántas veces hacemos cosas para que no se enojen los demás, o para sentirnos valiosos y nos drena! Nos drena porque el combustible que usamos es el miedo, y no quema bien, nos agota. Además SOMOS VALIOSOS y cuando ponemos límites sanos y usamos el amor como combustible, quedamos energizados y felices, con la paz en el alma por haber puesto en primer lugar nuestra dignidad.

Ahora pasemos a la práctica, porque como dice mi papi, Al, “la teoría se fue a nadar y se ahogó por falta de práctica”.

 

Piensa en tu día en lo que pasó y en lo que va a pasar,

  • ¿con qué combustible estuviste andando?
    • Si no es el que quieres como vas a reparar esto contigo mismo (un mimo no viene mal cuando nos maltratamos…) y
    • Si vienes bien, actuando desde el amor, como piensas seguir así el resto del día.
  • ¿Que actividad te preocupa o genera estrés?
    • ¿como sería poner los límites necesarios para actuar con amor y compasión?

 

Les pongo mi caso: antes de escribir este post casi “me obligo” a meditar porque “aún no lo había hecho” (que razón poderosa!). Me sentía mal, una resistencia y enojo conmigo misma: ¿porque me estaba forzando si lo que vengo queriendo desde que me desperté era expresarme, escribir, compartir? Aplicando lo que sé, exploré el miedo, y era tan irreal que hasta me reí un poco de mí y decidí actuar con amor, sentarme y escribir. ¿Meditaré en otro momento del dia? Seguramente, porque me encanta, me da paz y perspectiva, o no, porque la vida será una meditación constante. Lo importante está en la conciencia y el sentido por el cual hacemos lo que hacemos.

Yo quiero que mi sentido, mi combustible sea el amor. Tu?

 

Puedes compartir tu experiencia asi todos vamos aprendiendo a crecer en conciencia juntos.

Con amor y gratitud,

Denise Dziwak

 

 

Denise Dziwak, trabaja como Life & Conscious Business Coach y es una conferencista inspiradora, acogedora, creativa, desafía el status quo y está totalmente comprometida con crear UNIDAD, PAZ y AMOR en el mundo. Para eso ayuda a otros a encontrar un camino de crecimiento en conciencia que les permita vivir vidas felices, plenos y llenos de sentido. Trabaja con una variedad de herramientas como terapia de niño interno (inner bonding), coaching ontológico y de la empresa consciente, PNL, meditación, Touch for Health para crear una conexión interior más fuerte y un aumento de la felicidad y bienestar.

Es fundadora y co-directora de Florecer del Alma, un espacio para Crecer en Para pedirle ayuda, escribe a denise@florecerdelalma.com.

Perfil de Denise Dziwak en  LINKED IN

 

 

Compartir

Tu comentario nos interesa...

Tu aporte a través de consultas y sugerencias nos enriquece y es valorado también por el resto de los lectores. ¡Muchas gracias!

Deja tu comentario