A quien no le ha pasado alguna vez estar en una conversación y la otra persona lo agrede verbalmente. Creo que esto es un cotidiano, diría que en casi toda relación existe la posibilidad de que suframos agresión verbal, y a la inversa.

entender

Días atrás estaba trabajando con una persona, la que me comenta respecto de un alguien que la agrede permanentemente.

La escucho en su relato de lo sucedido, y llegado un momento le mencioné lo que me parecía que le estaría sucediendo a la otra persona (la que agredió verbalmente), a lo que me responde claramente “¿Y para qué quiero yo saber lo que le está pasando al otro? ¿Acaso no me voy a defender si me agrede?”.

Aquí está mi punto.

Cuando una persona se siente bajo amenaza, tenderá a defenderse.

Es cierto que el otro puede agredir verbalmente. Casos hay miles. Ninguno es igual al otro. Esto puede darse por cuestiones de mala educación, de acostumbramiento a relacionarse de ese modo, etc..

Sin embargo yo creo que en muchísimos casos, ¿la mayoría?, es que la persona que agrede se está sintiendo -amenazada- en algún sentido.

Sea por costumbre, o sea momentáneo, si esa persona se siente -bajo amenaza- tenderá a defenderse, y esa defensa primeramente, puede ser agredir verbalmente, sea con el tono de voz, con lo que dice, con malas palabras, etc.

¿Qué significa estar -bajo amenaza-?

Pueden ser muchas cosas, y no las puedo analizar aquí. Solo puedo decir (e invitar al lector) a pensar en que: LO QUE está diciendo, o LA MANERA en que lo está diciendo, hacen sentir a la otra persona: vulnerable, inferior, criticada y juzgada, etc.

De esto nos podemos percatar, usando como referencia el momento en que notamos que la otra persona se pone incomoda, sube el tono de voz, comienza a utilizar palabras incomodas para nosotros.

¿Qué hacer cuando nos damos cuenta?

Si prestamos atención y notamos esto, lo que podemos hacer en función de lo que observamos en al otra persona, preguntarle si lo que estamos diciendo lo está haciendo sentir mal en algún sentido, si lo hace sentir incomodo, o inadecuado. También le podemos mencionar que se lo preguntamos porque observamos su cambio o incomodidad.

¿Acaso no me voy a defender si me agrede?… Me dijo la persona.

Sin duda que si sufro una agresión, la tendencia será a defenderme. El punto es que tal vez nosotros estemos primeramente haciendo sentir mal al otro, motivo por el cual el otro nos agrede.

Entiendo la necesidad de defenderse. También creo en que si estamos observando lo que está pasando, y recordamos los puntos anteriores, podemos provocar un cambio en el rumbo de esa conversación, evitando por un lado la situación de agresión, y por el otro poniendo el ingrediente de “cuidado” en esa relación que estamos teniendo en ese momento.

A como pienso y vivo mi vida, vale la pena poner este tipo de ingredientes en las relaciones. El cambio comienza en uno mismo, comienza del lado del que se da cuenta que algo puede ser distinto.

 

Recordemos que muchas veces, la mejor defensa es entender al otro en lo que le sucede, para generar una situación nueva y diferente. 

Alejandro Juroczko

Consultor en crecimiento y bienestar personal.

Alejandro Juroczko trabaja como Facilitador de Cambio y Crecimiento, a través de las herramientas del Focusing, el Counseling y el Touch for Healh. Para ver su perfil y pedir una sesión, hacerlo AQUÍ

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