Creo que confundimos los significados de las palabras y con esto tendemos a elegir acciones que nos hacen mal, nos violentan a nosotros mismos y en consecuencia a quienes nos rodean.

Escucho padres que dicen que se “sacrifican” por sus hijos, queriendo decir que sufren por ellos, hacen cosas que les pesa, cuesta, todo en pos del bienestar del hijo. Eso, aunque pueda ser interpretado como sacrificio, no honra la visión más elevada de AMOR y CONCIENCIA.

La palabra “sacrificio” viene del latin “sacro” + “facere”, o lo que es lo mismo “hacer las cosas santas”, o hacer las cosas con presencia de Dios (eso es algo sagrado, que Dios está en la cosa). Como todo entendimiento depende del nivel de conciencia con que lo miremos, muchas veces, entendemos sacrificio como matar algo en nosotros para el bienestar de otro, y esto viene de la practica de matar a un animal, por ejemplo, como regalo a los dioses.

Es muy distinto hacer las cosas sagradas que matar una parte nuestra para darla en regalo a alguien. Si matamos algo ya estamos violentando la vida, en nosotros en este caso, y por más que sea en beneficio de nuestro hijo a él le llegará: el resultado (bienestar para el niño) + acción violenta (el padre que mata una parte de sí) + creencia de baja autoestima (del padre: Yo no valgo lo suficiente para honrarme y tratarme sin violencia)

Si lo entendemos así es muy fácil de “desarmar” la acción violenta y que el sacrificio honre su significado etimológico, el de hacer sagrada mis acciones. ¿Qué más sagrado que cuidar la vida? Y más aún para un padre. Yo quiero que mis hijos reciban ese regalo, el de mi Ser que dice: mi vida vale y la cuido con mi Hacer diario. Porque ellos entienden en la profundidad de su ser que cuidar UNA vida es cuidar la de todos, por más que no sea lo más cómodo en lo inmediato.

Dicho esto muchas veces cuidar la vida de mi hijo implique un esfuerzo de mi parte, y tal vez hasta “alguna” molestia (como no dormir de corrido por ejemplo). Sin embargo lo hago porque en ese momento creo que es lo mejor para ambos, no sólo para mi hijo. Esto es clave, no hay acción amorosa que no honre a TODOS los involucrados.

La cuestión es cómo sabemos cuándo honramos la vida de todos. Aquí es donde entra el poder de la conexión interior. Todo tenemos dentro un sistema de chequeo que nos dice que si algo nos hace bien o no. Alguna vez lei que “en el fondo de mi yo encontré algo que no era yo.”. Esa voz interior está conectada al resto de la humanidad y me dice lo que es bueno para mí y por ende para otros. Claro que no siempre puedo acceder a esa voz, y en especial si no lo he practicado.

Esa voz es la que muchas veces callamos en pos de escuchar a expertos, guías, a personas que “nos aman y saben lo
que es mejor para nosotros”, … Este es el principio del fin de nosotros como personas. Si no desarrollamos nuestra capacidad para escuchar nuestra propia voz entonces no podremos elegir en libertad, siempre dependeremos de otros que sepan qué es mejor para nosotros. Falso, salvo si estamos enfermos (física o mentalmente) tal que no podamos hacernos cargo de nosotros mismos, pero aún en esas condiciones yo igual escucharía que es lo que la persona cree, siente, intuye, escucha, que es mejor para ella.

Necesitamos poder desarrollar esta capacidad de escuchar y HONRAR esa voz interior, para que cada acto en nuestras vidas sea sagrado, sea obra de esa Voz. Nuestros hijos aprenderán a escuchar su propia voz en la medida que nosotros escuchemos la propia y la de ellos.

Paremos aquí, preguntémonos:

  • ¿Qué me dice mi voz interior? ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Qué es lo que mi alma desea y necesita profundamente?
  • ¿De quién es la voz que me impide escuchar y honrar a mi Voz interior? ¿Qué quiere evitar o controlar? ¿Qué teme? (esa voz que nos quita del camino del amor SIEMPRE viene del miedo…)
  • ¿Qué me comprometo a hacer por mí, por mi alma, por consagrar mi vida a amarme tal que mi amor pueda desbordar de mi y llegar a los demás?
    • ¿Cuándo lo haré, cómo, dónde, y a quién puedo contarle para que sea testigo de mi promesa cumplida?

Los dejo con amor, y la invitación a que sus sacrificios sean actos de amor, actos de honra y no auto-violencia para levantar su autoestima o “controlar” sus miedos.

Aquí estamos desde Florecer del Alma, para acompañarlos si no pueden solos o no saben cómo.

Con amor y gratitud,
Denise

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Denise Dziwak, trabaja como Life & Spiritual Coach y es una conferencista inspiradora. Acogedora, creativa, desafía el status quo y está totalmente comprometida con crear UNIDAD, PAZ y AMOR en el mundo. Para eso ayuda a otros a encontrar un camino de crecimiento en conciencia que les permita vivir vidas felices, plenos y llenos de sentido. Trabaja con una variedad de herramientas como terapia de niño interno (inner bonding), coaching ontológico, PNL, meditación, Touch for Health para crear una conexión interior más fuerte y un aumento de la felicidad y bienestar.

Es fundadora y co-directora de Florecer del Alma, un espacio para Crecer en Para contactarla, escribir a denise@florecerdelalma.com. Su biografía completa AQUI.

 

Si quieres trabajar temas personales para habilitarte a vivir con mayor plenitud y conciencia no dudes en pedirnos una sesión individual para que te acompañemos.

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