Ayer, luego de terminar de ver un capítulo de Velvet, me quedé reflexionando sobre para qué vemos series. Mi respuesta inmediata fue “porque me gusta, las disfruto”. Claro que eso no responde a la pregunta de para qué, osea: ¿que busco en una serie y con qué finalidad la miro?. Empecé a profundizar y me di cuenta que me encanta meterme en ese mundo distinto al mío por un rato y vivir con los personajes sus experiencias. La mejores series, películas y libros para mi son las que nos permiten sentirnos dentro de lo que acontece. Es usual que nos identifiquemos con alguno de los personajes, a veces por desear actuar más como esa persona y a veces porque lo que vive se parece a algo que yo viví y me permite revisarlo desde otro lugar y tal vez hasta sanarlo.

En mi caso no cualquier serie, película o libro me gustan y aunque a cada momento voy eligiendo distintas, me doy cuenta que me gusta ver ciertos valores que me son propios. Por ejemplo en una serie como House of Cards no encuentro nada con que identificarme, ni me agrada el modelo de sociedad y comportamiento humano que plantea. Me dirán que es “la realidad”, que “no hay personas buenas o malas”, uede ser, no tengo la intención de discutir, pero en esta serie no hay na persona que se comporte como a mi me gustaría que nos comportemos todos, incluyéndome, no hay honor, valor, honestidad, amor, humildad, respeto, ni siquiera y sobretodo por la vida. Hay otras series que aunque sean de acción y haya violencia (Homeland, Game of Thrones) o que haya manipulaciones y mentiras (Scandal), algo, al menos un personaje, es por momentos consciente y quiere el bien para todos. Claro que se pelean por quien logra instalar su “forma de hacer las cosas”, buscando ese poder y ahí a veces se pierden.

Vemos series para identificarnos, reconocernos y elegir cómo queremos ser en la vida. También para vivir cosas que no podemos vivir en nuestras vidas o no sabemos como. En este último caso me parece clave que reflexionemos como podemos traer esa vivencia a nuestras vidas. Por ejemplo si me gusta la forma romántica de los novios de una serie, puedo decidir crear contextos de romance con mi marido para vivirlo. O si estoy sola o solo saber que es posible y tenerlo como una visión y estar abierta a que ocurra y disponible para ello.

Recuerdo siempre un pedido que me hacía mi esposo los domingos y era ver películas que terminen bien, que sean agradables, y creo entender que no tuvieran cosas que generaran en él emociones que prefería no vivir como la tristeza o el miedo. En mi caso busco de todo en cuanto a emociones, porque me permite descubrir facetas de mi, incluyendo las que reaccionan evitando la emoción.

Las historias son importantes, sean en libros, películas o series, nos hablan simbólicamente, en forma de arquetipos de energías, emociones, valores y comportamientos que podemos vivir nosotros también, que están accesibles. Tal vez no de la misma manera exacta pero si que son posibilidades. Hasta que no aprendemos que el helado viene en diferentes sabores, como cuando nuestra mama nos alza y vemos todos, no sabemos que existen y que podemos vivir distintas experiencias con cada uno de ellos. Lo mismo pasa con las historias.

Ademas las historias nos permiten sanar temas irresueltos tanto para que la comparte como para el que la recibe. Hace poco leyendo varias novelas de Roald Dahl como Matilda y Mi Amigo el Gigante (The BFG) me di cuenta que me resonaban a Dickens, a una soledad muy grande como niño, que tal vez el autor había experimentado. También que siempre habra un “gigante” o adulto amigo que nos de ese amor y protección que necesitamos. Cuando leí su biografía era tal cual lo que intuí, luego de que su padre muriera, tras la muerte de una de sus hermanas, fue enviado a un colegio pupilo en el que sufrió el y sus compañeros castigos físicos terribles. El encontró una forma de compartir una mirada piadosa a través de las terribles vivencias (desde el hambre y pobreza, hasta la incomprensión y castigos físicos que sufren sus personajes). Y yo, a través de leerlo, TAMBIEN encontró esa compasión de la vida que nos ama mas allá de todo lo que nos duela.

Nuestros hijos, nosotros, todos necesitamos historias para ayudarnos a darle sentido a nuestras vidas. Los invito a leer, ver series, películas y hacerlo junto a sus hijos. No hay tema difícil en mi casa que no ayudaremos a resolver inventando cuentos sobre el tema (“la ratoncita que se enoja con su hermanito”, “el conejo que se mudo de país”, “la gata que se perdió en el parque”,y miles mas que ni recuerdo porque son espontáneos según lo que vea que necesitan mis hijos). Pueden ver más sobre este tema en el post “Cuentos para Crecer”.

Eso, sí, no dejen pasar la oportunidad de reflexionar: ¿PARA QUE quieren esa historia? ¿Que buscan aprender o incorporar a sus vidas?¿Que necesitan sanar o procesar? y luego cómo quieren seguir en ese camino más allá de la serie (trayendo romance, superando miedos, viviendo valores ….) y comprometerse con al menos algo que van a hacer distinto gracias a lo que aprendieron.

Yo aprendí que el consumo de historias es y puede ser MUY nutritivo si las incorporamos cuando las necesitamos y les sacamos el jugo para absorberla. Peor si las traguemos sin siquiera saborearlas o empachándonos de tantas, no nos sumaran nada positivo, al revés, nos dejaran sintiéndonos mas vacíos que al empezar.

Seamos conscientes y vivamos las historias (libros, películas, series) para crecer y amarnos mas unos a otros. Esto es posible, claro, usemos el criterio para ver cuales realmente nos suman y cuales no.

Con amor y gratitud,

 

 

Denise

 

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Denise Dziwak, trabaja como Life & Spiritual Coach y es una conferencista inspiradora. Acogedora, creativa, desafía el status quo y está totalmente comprometida con crear UNIDAD, PAZ y AMOR en el mundo. Para eso ayuda a otros a encontrar un camino de crecimiento en conciencia que les permita vivir vidas felices, plenos y llenos de sentido. Trabaja con una variedad de herramientas como terapia de niño interno (inner bonding), coaching ontológico, PNL, meditación, Touch for Health para crear una conexión interior más fuerte y un aumento de la felicidad y bienestar.

Es fundadora y co-directora de Florecer del Alma, un espacio para Crecer en Para contactarla, escribir a denise@florecerdelalma.com. Su biografía completa AQUI.

Si quieres trabajar temas personales para habilitarte a vivir con mayor plenitud y conciencia no dudes en pedirnos una sesión individual para que te acompañemos.

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