Si me hubieran preguntado de adolescente si en algún momento me veía a mi casada y con hijos hubiera dicho que no. Ese no surgía de una falsa creencia y miedo a perder mi libertad personal si “me ataba” a alguien. Al comenzar el camino de adultez fui soltando esos miedos y creencias que no eran míos y di lugar otra parte de mí que sí quiere compartir este camino que es la vida con alguien que ama y con quien poder construir un proyecto de vida juntos. En mi caso esa persona surgió temprano en mi vida cuando tenía 21 años. Nuestra relación creció junto a nosotros y jamás me hubiera imaginado cuando comenzamos que yo estaría hoy tan o más enamorada de mi pareja como cuando nos conocimos.

Para nada nuestra historia se asemeja a una película romántica donde todo es color de rosas donde suenan los pajaritos y la música detrás de una imagen de enamorados con niñitos jugando alrededor. Sin embargo, hoy tras un beso salado junto al mar lo entendí “todo”: la realidad es mucho mejor que la idea de lo que creía querer en mi vida, y la pareja se construye día a día desde la conexión interna, el amor, la empatía y una pizca humor.

Nada tiene que ver la época de “novios”, a la de “casados”, y mucho menos a la de “casados con tres hijos”. Casi podría decir que son mundos distintos porque todo cambia a tal punto que si te extraen en un momento de tu vida y te ponen en otro jamás creerías que puedes ser esa que eres, al menos así lo veo ahora. La vida es buena y amable y los cambios son paulatinos y con conciencia podemos construirlos para favorecer el amor por sobre el miedo.

¿Cómo hacer para estar más enamorada hoy que hace 15 años?

Muy fácil y difícil a la vez: mayor conciencia. Esto significa que “hablamos”, sí la comunicación por más trillado que suene es la clave, de qué queremos para cada uno, como familia, como pareja. Compartimos “visiones” de nosotros mismos en unos años, que nos gustaría vivir en un día ideal y comparamos sueños. La visión compartida es una de las claves para el éxito. Y para tenerla requiere de mucho preguntarse: ¿Qué quiero? ¿ Que queremos como pareja? ¿Qué queremos como familia? ¿Qué tipo de paternidad queremos vivir? ¿Cómo queremos ser como padres?, etc… Y las preguntas no son para una vez en la vida, son preguntas diarias, vivas, cambiantes que nos re-orientan y dan sentido a lo que vamos viviendo. Una vez que tenemos esa visión vamos viviendo, planeando qué y cómo lograr lo que queremos, y en el vivir evaluamos si estamos viviendo esa visión hoy o no. Por ejemplo hubieron miles de veces que por “trabajar para llegar a la visión” perdimos el rumbo de vivirla en el aquí y el ahora. Si por darle a nuestras hijos lo que queremos no nos damos un espacio de diversión u ocio como pareja entonces pierde sentido, se vuelve tedioso, aburrido, pesado. Por otro lado hay tareas “pesadas” que se hacen “livianas” al ser compartidas y hacerlas con humor y alegría.

Caminar con alegría y conexión requiere que nos demos tiempo para eso. El tiempo es algo totalmente subjetivo, y parece que con niños chicos se acortara (aunque no es así). Por eso está bueno darse tiempo para estar solos cada tanto, entre nosotros, el uno con el otro y también solos en familia (sin amigos, familia extendida, ayuda contratada, etc…). Todos esos momentos “solos” son de gran crecimiento para todos y nos permiten revisar hacia donde vamos y cómo vamos a ir.

Yo hoy estoy comprometida a construir una pareja consciente, alegre, conectada que de al mundo una familia donde reine la comunicación, la aceptación y el crecimiento de cada uno de nosotros. Todo esto en paz y alegría. Por supuesto que el dia a dia dista de esta visión, pero esta bueno tenerla para recordarla y sacar del medio lo que nos separa de ella. De eso se trata aprender y yo me declaro una y otra vez aprendiz.

Agradezco a la vida la posibilidad de tener la familia que tengo y el compañero que se suma a esta movida consciente para seguir caminando juntos, hoy más que nunca conectados con la alegría y gratitud.

Los invito a plantearse hacia donde van como personas, como parejas y familias. Compártanla con su pareja, con sus hijos y pongan en común un rumbo. Los invito a que se cuestionen que tan lejos están de vivir así (como es su visión) hoy y traer un poco de esa visión al presente (ya que no hay otro momento real).

Los dejos con gratitud infinitas,

Denise Dziwak

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  1. Julio

    En mi caso particular hace unos años que estoy separado pero la familia sigue creciendo como tal con algunos altibajos pero consolidada y feliz .
    Slds,
    Julio.

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    • Denise Dziwak

      Julio bienvenidos sean los cambios, incluyendo separaciones, crecimiento familiar, todo es una oportunidad para seguir aprendiendo a amar. Que cada cambio este sostenido por mucha paz interior y amor.

      Responder

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