Un día me puse a soñar: ¿Si pudiera elegir una vida para vivir cómo sería?

Lo primero que me vino es: MUJER, definitivamente sería mujer. Sí, es verdad lo emocional es más intenso, le damos mil vueltas a los temas, las cosas parecieran dolernos más, aunque también resistimos más (dolores de parto…). Dar a luz, amamantar, nutrir y crear ese hogar, esa tierra fértil donde crecen otros seres humanos, incluida yo, imperdible. Si, definitivamente sería mujer.

No quisiera haber nacido en la antigüedad. Me imagino sin baño, mugre por todos lados (a menos que fuera de la realeza y aún así, no tener inodoro?, no es para mí), sin agua caliente, calefacción, valoro ciertos placeres modernos. O en el futuro, ¿quien sabe si es mejor que hoy? O más lejos aún en el pasado… y ya fue, no me atrae…Amo lo que la tecnologia nos permite hacer, la conexión con TODO el mundo, esa capacidad que ya teníamos espiritualmente hoy es algo físico y eso me encanta. Sí, ¡eligiría el presente!. 

¿Dónde quisiera nacer, en que lugar del mundo?

Bueno acá me pesa lo conocido en parte, porque me dice que está bueno. Me encantó nacer en Argentina, con su cultura, y la de mi familia. Aprendí que puedo elegir, que soy libre, que soy valiosa y mi opinión cuenta. A veces eso se tornó en crítica y queja, pero me quedo con las ganas de crecer y cambiar el status quo siempre para mejor. También amo expresarme a viva voz, con toda la emoción con que viene la expresión, no me imagino japonesa por ejemplo. ¿Sería otra en Japón? Es una buena pregunta, me gustaría conocerlo pero no haber nacido allí. Podría haber elegido Francia que tanto me gusta, pero, no sé, Ámerica es más nuevo en cultura y eso lo hace más virgen y en otra etapa del desarrollo… me gustan los INICIOS, todo por construir. Definitivamente eligiría America, o tal vez Australia, pero hay algo en lo “latino” que va conmigo, con mis ganas de expresar, sentir y vivir, definitivamente América Latina. Y de ahí Argentina es excelente opción, bien lejos del resto del mundo y a la vez descendientes de Europeos, una mezcla divertida para crear un personaje nuevo, ¡el mío! Más específico en Argentina, sería en Buenos Aires, donde podría estudiar y tener acceso a la cultura mundial, es la puerta al mundo de Argentina, y yo siempre quiero estar cerca de alguna puerta! Para salir explorar, conocer…

¿Y mis padres, quienes serían?

Bueno, la verdad que es difícil elegir entre todas las personas que viven en Bs As en 1979 pero había dos que marcaban una diferencia para mí. Ellos no seguían a la masa, querían algo distinto de lo que habían tenido, algo mejor, querían crecer, desarrollarse, y dejar de seguir las reglas inservibles como por ejemplo que no se podían casar si no eran de la misma religión. Ahora que lo pienso: ¡qué pavada tan restrictiva! Ellos, se casaron igual. Amenazas de abuelos de por medio, valga decir. Pobres abuelos, también los eligiría a ellos porque se opusieron lo suficiente para probar si “el amor era más fuerte” y lo lograron. Mis padres triunfaron, se casaron. Se conocieron siendo él, su profesor de anatomía, ella una estudiante de primer año de odontología, ávida por salir de la caja de “convertirse en ama de casa y esposa” y demostrar que no había impedimento para la mujer. Plena época del feminismo, y agradezco que personas como mamá siguieran su intuición y su fé en sí mismas, estudiara a pesar que su padre le decía que no podría por ser mujer. Honro su valentía y no hacer caso a su miedo ni al de los demás. Definitivamente la elegiría a mamá, ¡qué ejemplo de mujer! Lo pensaron mucho antes de ser padres, no querían perder sus derechos a la libertad que tanto les había costado ganar por sus propios medios. Era sus amos y señores y era momento de decidir si ser padres o no. Que susto tendrían. Y sí… los elegiría por su humanidad, porque yo hubiera sentido el mismo miedo de perder mi libertad al tener hijos. Era una gran responsabilidad, y se enfocaron en lo que sentían, en ese propfamilia origen deniseósito de trascender a través de la familia y ya no solo de ellos mismos y sus acciones.

La elegiría a mamá agotada porque yo no dormía, sintiéndose probablemente sola con papá de viaje de trabajo. Elegiría a papá que volvía a alzarme en esos brazos fuertes y tiernos dándome seguridad. Claro que sí, son los padres perfectos. Son perfectos para mí con todas su deficiencias que no son más que humanidad misma. Y fue duro, ellos también tenían ideas muy fijas de cómo ser feliz, que no eran las que a mí me hacían feliz y a mi también me tocó atravesar esas barreras. Costó, dolió, sentí soledad… ¿la misma que ellos habrían sentido? Pero ellos cambiaron, fueron acompañando, al principio a regañadientes y luego con mayor soltura y convicción, mis cambios, mi crecimiento. Elegiría nuevamente a mi mamá, que antes de yo quedar embarazada me dijo con miedo en su mirada: “no lo hagas, no tengas hijos”. Pobre debía sufrir por mí. Y hoy no hay abuela más feliz que cuando comparte con sus nietos. Y mi papá, que decir… pasó de superhéroe en mi infancia, a ogro cruel en mi adolescencia, a persona a evitar por mí siendo adulta joven, a un tierno compañero hoy en día a quien amo y aprecio .

Encima ambos padres tenían planeado traer al mundo a una persona que para mí hizo que mi vida pasara de blanco y negro a color: mi hermanita! Que lindo fue disfrutar su compañía, ya no estaría más sola con todos mis miedos y mis desafíos, ellas siempre estaría a mi lado. Peleas de por medio, mi mejor amiga. ¡No me imagino una vida plena sin la hermana que tengo en esta vida!

De ahí en más y siendo adulto fui eligiendo ya conscientemente toda mi vida: mi esposo, mis hijos, mis decisiones, quien más podría haber aprendido y transformado tanto mi ser que yo misma! Nadie, claramente porque solo yo tengo el poder para hacerme feliz.

Mi vida, hoy está completa. Me siento plena, feliz, llena de sentido, y la comparto con quienes amo y me aman.

Soñando llegue al presente, a elegirme a mí, mi vida, mi historia, mi mundo, mis elecciones, mi familia de origen, mi compañero de ruta y esposo, mis hijos, mi trabajo, en fin, … nada es mío, realmente, pero todo lo es al elegirlo.

Vivir con plenitud y felicidad es una ELECCIÓN, y requiere de mucha disciplina porque en cada acción preservo mis valores y si no lo hago me siento mal, me equivoco, pido perdón, reparo y vuelvo a caminar en mi camino… así es: mi camino es el mejor porque es mío y soy libre para transitarlo.

 

Mi vida hace sentido, no hay nada más ni mejor. Yo soy dueña de mi felicidad,

Y tu, que vida elegirías?

 

Con amor y gratitud,

Denise

 

DSC_1560

Denise Dziwak, trabaja como Life & Spiritual Coach y es una conferencista inspiradora. Acogedora, creativa, desafía el status quo y está totalmente comprometida con crear UNIDAD, PAZ y AMOR en el mundo. Para eso ayuda a otros a encontrar un camino de crecimiento en conciencia que les permita vivir vidas felices, plenos y llenos de sentido. Trabaja con una variedad de herramientas como terapia de niño interno (inner bonding), coaching ontológico, PNL, meditación, Touch for Health para crear una conexión interior más fuerte y un aumento de la felicidad y bienestar.

Es fundadora y co-directora de Florecer del Alma, un espacio para Crecer en Para contactarla, escribir a denise@florecerdelalma.com. Su biografía completa AQUI.

Si quieres trabajar temas personales para habilitarte a vivir con mayor plenitud y conciencia no dudes en pedirnos una sesión individual para que te acompañemos.

Compartir

Tu comentario nos interesa...

Tu aporte a través de consultas y sugerencias nos enriquece y es valorado también por el resto de los lectores. ¡Muchas gracias!

  1. pily

    me encantó!!!!!! y también elegiría SER MUJER!!!!!

    Responder

Deja tu comentario