Muchas veces me he encontrado con esta pregunta ante el uso de la palabra “espiritual” en el contexto de frases tales como “esto que hago no es nada spiritual” o “esta persona es muy espiritual” o “no estoy hablando de temas espirituales sino mundanos”. Al principio mi reacción era tomar la frase como tal sin indagar o chequear el significado de la palabra para la persona, luego al hacerlo me di cuenta que yo misma no me había hecho la pregunta tanto como para llegar a una respuesta que me conformara…hasta hoy y por eso de este post.

Hoy les escribo desde mi experiencia de vida buscando vivir la “espiritualidad” y no desde ninguna teoría, autor o religión.

De niña la palabra ni existía en mi vida pero si temas relacionados con lo que no podía ver o tocar y sin embargo ahí estaban: sensaciones, vivencias, historias que referían a algo que podemos llamar “inmaterial”. Luego, de adolescente fui buscando explicaciones concretas, científicas y tal vez por eso me entusiasmaba tanto estudiar matemática o física cuántica, teoría del caos, teorías de la creación del universo y tantas otras formas que hemos encontrado para explicar lo no explicable. Esta búsqueda desde la ciencia no era completa ya que estudiaba teorías que terminaban diciendo que todo era cierto siempre que… o salvo que… y de pronto aparecía una ecuación o resultado que dejaba la demostración anterior en lo que denominamos “absurdo”. Por lo tanto busqué otras fuentes tales como la historia de la humanidad, de cada pueblo, de sus libros sagrados o, mejor dicho, en esos años, buscaba personas que pudieran explicármelos. Investigué sobre astrología, tarot, y ciencias ocultistas de varios tipos. Mi conclusión de entonces parecía llegar al dicho o chiste que había escuchado mil veces “las brujas no existen pero que las hay las hay” y reemplazaba brujas por cualquier palabra o tema que no pudiera explicar y era los mismo: ángeles, milagros, dios, etcétera. Si en algo me sirvió mi formación no religiosa y estoy inmensamente agradecida por esto fue en no usar la “fe” como excusa para no indagar y seguir buscando significados por cuenta propia. Soy una eterna aprendiz y por ende no me conformo tan fácilmente, siempre veo una posibilidad de aprender algo nuevo, más profundo, más elevado, y que ojalá deje en “absurdo” todo lo anterior que descubrí o creía cierto. Creo que eso también le pasa a los científicos: buscan más allá de lo que encuentran porque en el momento en que paran de buscar muere la capacidad de descubrir, encontrar, volver a buscar y por ende de ser. Al menos eso me inspiró un magnífico físico y matemático, un “loco lindo”, que tuve de maestro llamado Eduardo Staricco, que en este momento espero esté en paz y me imagino a su alma riéndose de este post con conocimiento de causa. A vos Eduardo, por tu pasión por ir más allá te dedico esto.

Volviendo a nuestro tema, después de años de buscar desde la ciencia pasé a las religiones experimentándolas directa o indirectamente. Pasé por sendas espirituales variadas, desde el catolicismo, el zoroastrismo, la teosofía, la kabbalah, el judaísmo, el budismo, el hinduismo y hasta algo de la religión musulmana y sufismo a través de leer a escritores como Kalil Gibran o Rumi. Esto, más un camino de desarrollo personal donde mucho hizo mi estudio de coaching ontológico, me llevaron a una conclusión que puedo llamar ELEMENTAL: la espiritualidad no puede encontrarse en ninguna teoría, sino que es un camino de propio y único de experimentación personal. Puede que alguna senda recorrida por otros nos inspire y anime a buscar de “esa manera” qué es la espiritualidad o donde reside lo que soy muy en lo profundo de mi ser, pero no hay manera de llegar a descubrir la “verdad” sin la propia experimentación. Shankara, un védico sabio, decía que se conoce a Dios con la combinación de conocimiento y experimentación porque (agrego yo) no hay libro ni fé que pueda demostrarme que lo que es real, lo es, sólo está en mí reconocerlo.

Es mucho el preámbulo pero necesario porque cada lector deberá recorrer su propio camino y esto no será más que otra inspiración para el mismo.

¿Qué es ser espiritual?

Espíritu es lo que no es materia, podríamos decir que entonces es energía, pero tampoco. Es ese espacio entre los electrones y el núcleo de un átomo, ese lugar y tiempo adonde se van los electrones cuando desaparecen para “saltar” cuánticamente. ¿Adónde se van? Nosotros somos un conjunto de átomos formados por neutrones, protones, electrones, entonces: ¿Qué somos cuando no existimos ni en materia ni en energía, hacia donde desaparecemos? Primero, no desaparecemos, nos transformamos, segundo, no nos vamos, creemos que sí porque no podemos describir ese lugar en tiempo y espacio. Ser espiritual es lo que ya somos: estamos constantemente desapareciendo (nuestras partes más pequeñas lo hacen sólo que no nos damos cuenta) y reapareciendo a esta existencia física. Y ¿que somos cuando no somos? Todo y nada. No somos forma o ser, somos puro potencial ya que podríamos reaparece en una forma distinta. Sin embargo no lo hacemos, lo cual nos dice que hay un orden detrás del aparecer y desaparecer. Hay un orden que regula esto, una inteligencia o conciencia que decide que un electrón será parte de un átomo y este de un ADN, célula y que luego será parte de un organismo que puede ser un árbol o un ser humano. Victor Frankl llamada a ese espacio de pura potencialidad el plano del espíritu, un plano desde el cual podemos observar nuestra realidad actual, tomar conciencia y volver a elegir en base a esa perspectiva. Porque, ¿quién dijo que perdemos conciencia cuando accedemos a ese espacio de “no ser”? Creo haber experimentado ese estado, aunque no sabría definirlo porque cuanto más percibimos más sabemos que hay más aun que no percibimos, y esa es la magia del camino espiritual. Nos permite seguir y seguir sin parar utilizando lo que aprendemos en estados de conciencias más elevados (desde el espíritu) para ser más amorosos, íntegros y felices en el hoy, aquí y ahora, con el nombre y rol que elegimos para esta vida con todo lo que eso implica.

Esto es ser espiritual: experimentar el espíritu que habita en nosotros y desde ese lugar reintegrarnos con lo que nos rodea trayendo esa conciencia, esa sabiduría, ese amor y ese poder creador que tenemos accesible a nosotros a cada momento.

Pregunta que me hacen cuando llegamos a este punto: ¿Cómo hago eso? Y yo respondo: ¿Ser espiritual? Ya lo sos. ¿Contactarte, sentir y obrar desde tu ser espiritual o tu plano más elevado en conciencia? Hay infinidad de maneras: rezar, contemplar, estudiar, realizar actos de amor, creatividad, meditar,… cada uno tendrá que encontrar la suya. La mía por ahora es la meditación en primer lugar y segundo la devoción y el servicio activo de esa devoción (amor), sin embargo puede ir cambiando como todo en el camino de la vida.

Los invito a conectarse con su espiritualidad, cada uno a encontrar y definir qué es ser espiritual en su vida y como desde ese lugar de conciencia, esa forma de vivir la vida, la perspectiva cambia y puede ayudarnos a transitar lo que hoy creemos que no esta tan claro.

La espiritualidad es luz, y aclara las sombras, dándoles un nuevo significado que nos eleva en conciencia.

Con amor y gratitud,

Denise Dziwak

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