¿Cuántas veces nos encontramos estancados en nuestro crecimiento personal, profesional, de pareja, etc.?

¿Cuántas cosas intentamos para salir de ese estancamiento donde muchas veces no le podemos encontrar la vuelta?

 

Aprendemos herramientas, hacemos cambios importantes en nuestros pensamientos y acciones, aunque no termina de darnos resultado del todo.

 

El propósito de estas líneas es poner un poco de luz sobre el tema de el auto-boicot basado en la expectativa de otras personas respecto de nosotros mismos o en la manera en que se “deben” hacer las cosas.

Una manera de verlo es: A veces nos boicoteamos para darle el gusto a aquellos que nos quieren ver fracasando.

 

Eso puede darse por muchos motivos:

  • Ellos aprendieron que hay solo 1 manera de hacer las cosas.
  • Ellos aprendieron que solo el sacrificio es el camino por el cual se llega al éxito.
  • A ellos les costó mucho lo que tienen, y a nosotros también nos tiene que costar.
  • Otra opción es que simplemente no creen en nosotros, sea por nuestras capacidades o por lo que fuera, o bien por lo anterior.

 

Aquello que vivimos es la realidad. Es nuestra realidad pero tendemos a creer que es la única realidad, dejando de lado la consideración que la realidad de los demás es la que ellos viven, pero no, creemos que la única es la nuestra.

Basado en eso, solo decir que tu realidad no es la realidad sino la tuya únicamente.  También que tu experiencia es la tuya, pero no implica que sea la del resto.  No hay un solo camino para hacer las cosas, y mucho menos para lograrlas.

Por este motivo es que habría que preguntarse respecto del lugar en donde se ubican aquellas personas que quieren que a cada uno les cueste lo que a ellos les costó.

 

¿Qué nos pasa que nos quedamos pegados estas personas?

Por motivos que tenemos que revisar, nos quedamos de algún modo cumpliendo con esto que piensan o esperan o desean de nosotros, que en definitiva no son proyecciones de éxito. Vamos configurando nuestros pensamientos y actos que nos llevan a eso tan esperado o pensado por las otras personas, y que por supuesto… se cumple.

 

Dice el dicho (y la ciencia) que tanto pensamos reiteradamente en aquello que no queremos, que se termina cumpliendo.

 

Esto es así, nuestro cerebro es un gran genio cumpliendo todo aquello que queremos como lo que no queremos, por un simple hecho: el cerebro conjuga todo para que vayamos tras aquello que tenemos en mente.

Lo bueno de esto es que seguramente a nuestro alrededor hay gente que nos quiere ver bien.

Estoy hablando de esas personas que desde sus pensamientos, su palabra e incluso sus acciones, colaboran con vernos bien, con vernos exitosos, proyectan sobre nosotros esos deseos de éxito en lo que sea que nos estamos proponiendo lograr.

 

¿Qué podríamos hacer para cambiar las cosas?

Al respecto, son 2 pasos muy simples:

  • Elegir a quienes queremos conformar, como mecanismo de éxito.
  • Acercarnos a esas personas, conversar, preguntarles qué ven, chequear su apoyo.

 

Si bien las cosas suelen ser un poco mas profundas que esto que estoy describiendo aquí, lo que tiene una incidencia directa sobre nosotros es:

1) Clarificar en nuestro pensamiento qué es lo que sí queremos lograr

2) Rodearnos de la gente que nos activa en esa misma dirección.

 

Cuando veas que las cosas no están saliendo como querés, las 2 preguntas del millón puede ser:

¿A quienes les estas dando el gusto?, incluso aunque esas personas ya no estén en tu vida….

¿A quienes SI quisieras darles el gusto?, teniendo en cuenta solo a aquellos que te quieren ver bien.

 

Un fuerte abrazo,

Alejandro

 

 

Alejandro Juroczko

Alejandro Juroczko ayuda a otras personas a conectarse con su propio crecimiento y evolución conciente, a través del Counseling & Coaching Ontologico integrando recursos como Focusing y niño interno.

Es co-director de Florecer del Alma, un espacio para Crecer en Conciencia. Para recibir su ayuda, escribe a alejandro@florecerdelalma.com

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