Tomo de mí experiencia y de muchas personas a mi alrededor algo para plantearles aquí: cómo amigarnos y encarar un “no puedo” desde la mayor integridad y valoración de quienes somos.

Una de las emociones más difíciles de aceptar, sostener con amor y hasta trascender aprendiendo es la IMPOTENCIA. Decir “no puedo” en muchos de nosotros está asociado a sentimientos de culpa, cuando creemos que lo que “está bien” es poder y por ende cuando no podemos estamos haciendo algo que “esta mal”. Muchas veces también justificamos los no puedo explicándolos, lo cual puede ir desde ponernos en un rol de víctima para que el otro se compadezca de mí y acepte mi “no puedo” (ya que yo no puedo aceptarlo sola), o, excusándome como si fuera necesario dar “buenas razones” más allá de lo dicho. ¿Por qué no es tan difícil decir y sostener un NO PUEDO sin explicaciones ni juzgarlo como bueno o malo?

Porque nos remite a un lugar muy dentro nuestro y primario en nuestra experiencia: ser bebés. Es en el estado en el que somos bebés que realmente no podemos darnos lo que necesitamos. Todo nos tiene que ser dado por nuestros cuidadores. Cuando nuestra experiencia fue la de falta de “algo” (nutrición, presencia, mirada, brazos, o resumiendo: amor) sentimos esa falta como algo terrible, devastador, a tal punto que ningún de nosotros quiere nunca más sentirla y por ende esa impotencia se vuelve un “fantasma” a evitar a toda costa. Es real la sensación del bebé que aun queda en nuestras memoria seamos conscientes o no de ella, y el bebe que éramos “no podía”. Podemos querer buscar mil explicaciones sobre por qué como bebés no recibimos lo que necesitábamos, pero eso no va a dejar de hacernos recordar la sensación. Puede ayudarnos a perdonar a quien no nos dio lo que pedíamos y necesitábamos, pero eso seguirá siendo un paso previo o más alejado a aceptar, validar y honrar esa experiencia de tanta vulnerabilidad. El bebé es puro placer, y está sintiendo placer o está padeciendo por no sentirlo, no hay punto medio. Ese bebé que aún vive en nuestro recuerdo subconsciente y hasta físico muchas veces, nos recuerda el dolor de la falta ante la cual decidimos que “tenemos que poder” a toda costa para no experimentarla. El tema es que nos apartamos de nosotros mismos, de nuestra experiencia, queremos escaparnos de algo que no podemos escapar porque esta dentro nuestro.

Planteo otra opción a escaparnos: hacernos cargo con amor. El cómo es simple aunque no fácil porque requiere desarmar todas las protecciones que construimos alrededor incluyendo nuestros comportamientos adictivos para dejar de sentir la impotencia (culpa a otros, a nosotros mismos, el “haceismo” a ultranza, adicciones a sustancias, hábitos, etc). Nos hacemos cargo cuando aceptamos nuestra sentimiento de impotencia como válido y autentico y nos abrazamos internamente dándonos en nuestra vida de adulto el mimo o acción de amor que necesitamos para transitarlo de una forma distinta, con mayor registro y compañía, a la que vivimos de bebés. Si nos acompañamos en nuestro dolor o impotencia podremos estar abiertos a aprender de ella y crecer en conciencia.Esto es lo maravilloso de aceptar lo que sentimos como válido.

Cuando me piden o me pido algo y digo “no puedo” en paz honro quien soy y no me salgo de mi centro. Así tal vez pueda divisar opciones, como pedir ayuda, buscar eso que no puedo darme sola.

Un último cuidado que descubrí en mí hace un tiempo: no puedo o es lo mismo que no quiero. Deviene de explicar mi no puedo como algo que surge y nace de mi voluntad, para no dejar que algo pase fuera de mi voluntad y por ende sentirme vulnerable ante la vida misma. Al que se identifique que explore de donde viene y se permita sentir un no puedo autentico ante algo que no controla ni digita con su voluntad.

Aprendamos a amarnos aceptando nuestros “no puedos” y aprendiendo de ellos, de nuestra vulnerabilidad para abrirnos a recibir el amor de quienes nos rodean. Y si no recibimos ese amor, pidámoslo, y fijémonos si no estamos cerrados a recibirlo de alguna forma. A veces creemos que debemos recibir amor de una manera especifica o de alguien especifico y somos ciegos ante las expresiones de amor que la vida nos provee a cada momento. Abramos los ojos y el corazón para ver todos los regalos que recibimos a diario y nos permiten sentirnos contenidos en ese amor que une todo lo que existe.

Los dejo con la invitación de registrar HOY que es lo que les genera impotencia o en que situaciones dicen “no puedo” y aprender a sostenerse con amor a través de los mismos.

Con amor y gratitud,
Denise Dziwak

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  1. nelida

    Hermoso de verdad!!

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  2. magaly

    Mis no puedo van creo por el lado de sentirse abandonada y esto relejado en las relaciones de pareja, cuando se termina un relación en la que una está enamorada todavía, ese no poder olvidar y dar vuelta la página, estoy pasando por eso y me cuesta mucho. No lo puedo aceptar, además que me envía señales contradictorias…

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  3. Denise Dziwak

    Magaly, hay muchos motivos por los cuales podes no querer o poder soltar algo (una relación por ejemplo). Estaría bueno preguntarte que es lo que temes perder, tal vez haya algo tuyo allí o algo que conseguiste de la relación que hiciste propio y que crees que perderás al terminarla. Muchas veces vivimos cosas a través de otro: x ej, compartir con tal persona me hace sentir libre y si pierdo la persona creo que pierdo esa libertad pero no es real. La libertad esta en mi y en permitirme vivirla yo sola o con quien quiera, no depende de ese otro en quien proyecto esa virtud o valor. El segundo paso seria ver como han sido las perdidas en tu vida, puede que hayas tenido que pasar muchas perdidas o despedidas de personas importantes desde chicas y eso puede ser una herida no resuelta que se reactiva ante la perdida de otro hoy. Si es así requiere un trabajo de sanar esa herida, la mas antigua en lo posible y todas las subsecuentes. Te recomiendo para esto el trabajo de Niño Interno o Inner Bonding para realizarlo en forma particular con alguno de nuestros profesionales. Como tercera opción me parece que es aceptar y acompañar la perdida con el amor y compasión por lo que nos genera, es duro, doloroso pero si lo transitamos con amor (como cuando un niño se golpeo y lo acompañamos con amor, el dolor del golpe no para pero el niño se calma y se siente que todo estada bien, hasta que en algún momento el dolor si pasa), estarás bien. Avisanos si necesitas ayuda en particular escribiéndonos directo a nuestra casilla nosotros@florecerdelalma.com. Una brazo de amor para vos, Denise

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