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Hoy, mientras escuchaba el libro de audio: Rising Strong, de Brene Brown, comencé a pensar en esta idea, errónea creo yo, que sostenemos: NECESITAR a los demás es algo malo que hay que evitar si queremos tener éxito.

 

Foto por Remi Walle en unsplash

Innumerables veces he oído hablar de cosas negativas relacionadas con la necesidad de ayuda, ya sea de un proveedor, un jefe o un compañero de trabajo, es algo que hay que evitar, porque significaría que no somos suficientes, o somos débiles en algún aspecto, o no somos capaces.   Me doy cuenta de que siempre he pensado que mediante conexiones que agregan valor podemos aprender, crecer y no sólo llegar a los resultados que queremos, sino hacerlo de una mejor manera: más feliz a lo largo del camino.

Desde el comienzo de mi carrera, e incluso antes, en la universidad y en la escuela, siempre busqué ayuda. Recuerdo que aún como trainee y recién ingresando a P&G con 20 años les escribía emails a vicepresidentes diciéndoles cómo me había encantado un concepto que habían compartido y le pedía ayuda sobre cómo aprender más sobre ese tema. O como más tarde, creé comunidades de aprendizaje entre pares, en las que traíamos a personas experimentadas para que nos dijeran cómo lograban sus resultados. Me encantaba escuchar lo que la gente necesitaba y fui a encontrar quién podía ayudarlos con ella. También aunque hacía esto muchas veces fui yo “la que ayudaba”, y como coach, todavía lo soy. Yo digo cosas como “Yo te ayudo a ayudarte a ti mismo”, y debo aceptar que tengo como una cuenta interna que me dice que tengo que dar más que recibir… ¿por qué? Bueno, muchas razones, pero ¿para qué? Esa es una pregunta clave.

 

Cuando nos negamos a pedir ayuda, o siempre damos más que recibimos, queremos estar “en control”, sabiendo que podemos manejar todo por nuestra cuenta.

Foto por Cristian Newman en unsplash

Me criaron para ser independiente y libre, tuve padres, especialmente un padre, que decía cosas como: “Siempre busca proveerte, nunca confíes en nada ni nadie para que te dé lo que necesitás, hazlo tú. Tú, puedes darte todo lo que necesitas.”

Y esto es cierto, pero no es tooooda la verdad.

 

No es que no podamos andar por la vida solos, o proveernos a nosotros mismos, incluso de amor y la alegría, que realmente están más dentro que afuera, pero no necesitamos hacerlo así, y con seguridad no obtendremos los mejores resultados de esa manera.

 

Foto por Nic Co en unsplash

Somos parte de un todo, la naturaleza, la Tierra, el universo y, por supuesto: la humanidad. Somos parte de este mundo en el que vivimos, incluso parte de grupos en el que no siempre nos gusta todo el mundo. Podemos no compartir valores, pero igual estamos conectados, y sin embargo queremos, muchas veces, separarnos de los demás: i) de los que nos agradan, para mantenernos sintiéndonos “fuertes”, y ii) de los que no nos agradan porque “no somos como “ellos” somos mejores …”. Digo esto con ironía porque me enoja, y entristece cuando actuamos de acuerdo con estas creencias, porque estas creencias nos separan, entre personas y nos separan de nuestra felicidad y plenitud.

Las empresas y líderes más exitosos son aquellos que saben que son parte de un todo y no sólo DAN sino también SABEN PEDIR y RECIBIR de otros.

Si no, miren los datos de Firms of Endearement, de R. Sisodia, D, Wolfe y J. Sheth: las empresas que han tenido más éxito en los últimos 20 años son aquellas que se conectan con todos: empleados, comunidades, consumidores, proveedores, y les agregan valor, cuidan a los otros, AMAN. Se conectan creando valor y pidiendo ayuda, como Harley Davison les pide ayuda a los trabajadores del sindicato cuando tienen que decidir algo importante.

 

Si queremos vivir plenamente, con alegría, paz, armonía, libertad, necesitamos ser capaces de conectarnos, a nosotros mismos, a otros, y nutrir esas conexiones con acciones amorosas.

 

Recientemente tuve una experiencia personal muy gratificante en este tema. Como he dicho, aunque he pedido ayuda en muchas ocasiones, tiendo a mantener la cuenta en más dar que recibir. Después de varios meses de terapia, Ruthellen, mi terapeuta, me dijo que nunca le había pedido ayuda. Wow, ella tenía un punto, yo hablaba con ella sobre lo que me pasaba y me costaba, pero nunca había dicho: “Necesito tu ayuda con esto, ¿me ayudarías por favor?”. Nunca, ups. Ok, así que la última sesión, cuando pensé en resolver un tema me acordé de esto y me guié a mí misma para decir: “¿me podrías ayudar con algo por favor? Estoy teniendo problemas con … “. Una puerta mágica se abrió, me sentí conectada, cuidada, y de repente ella compartió algunas cosas personales también. Esta práctica terapeuta llamada “divulgación” (disclosure en inglés) me encanta, pero requiere apertura de AMBAS partes. Esta puerta se abrió y me sentí amada, y no sólo pude resolver mi problema con su ayuda, sino que me sentía bien mientras lo hacía. Sentí que no estaba sola y que no necesitamos estar solos si no queremos.

 

Curiosamente desde entonces he podido pedir y recibir ayuda de muchos amigos que sin ningún otro motivo más que compartir su amor conmigo, me están ayudando con ideas, recursos, conexiones … parece que se abre un nuevo mundo de oportunidades para mí. Gracias a Ruthellen por su reflexión precisa, y también a Brene Brown por recordarme lo importante que es esto.

 

Foto por Raw Pixel en unsplash

Necesitamos negocios con líderes que sean valientes para decir: NECESITO Y QUIERO TU AYUDA, y que aunque vulnerables, se mantengan abiertos a PEDIR y CONECTAR.

 

Esta es la manera en que realmente crearemos un mundo de UNIDAD, de paz, amor y alegría.

 

Hoy, todos prometamos permanecer abiertos y tener el CORAJE para conectarnos con otros PIDIENDO AYUDA, exponiéndonos en el proceso, con nuestras necesidades y deseos, para que TODOS JUNTOS construyamos algo maravilloso y nuevo: un mundo mejor.

Con amor y gratitud,

 

Denise Dziwak

 

 

Denise Dziwak, trabaja como Life & Conscious Business Coach y es una conferencista inspiradora, acogedora, creativa, desafía el status quo y está totalmente comprometida con crear UNIDAD, PAZ y AMOR en el mundo. Para eso ayuda a otros a encontrar un camino de crecimiento en conciencia que les permita vivir vidas felices, plenos y llenos de sentido. Trabaja con una variedad de herramientas como terapia de niño interno (inner bonding), coaching ontológico y de la empresa consciente, PNL, meditación, Touch for Health para crear una conexión interior más fuerte y un aumento de la felicidad y bienestar.

Es fundadora y co-directora de Florecer del Alma, un espacio para Crecer en Para pedirle ayuda, escribe a denise@florecerdelalma.com.

Perfil de Denise Dziwak en  LINKED IN

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  1. Marta Sanchez De Sola

    Me fascina tus comentarios,pensamientos branding de forever el alma..
    El mundo necesito esta frescura…espero conversed contigo pronto…besos

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    • Denise Dziwak

      Gracias Martica ! La idea es imputar a que todos podamos florecer desde esa semilla de amor que está en cada uno!
      Denise

      Responder
  2. Marta Sanchez De Sola

    Me encanta…la frescira y autenticidad de hi propuesta…el mundo lo necesito a gritos…hablemos pronto

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