compartir

Hola, con este articulo me propongo plantearme en voz alta, una breve reflexión respecto del tema del «compartir».

Cuando comparto ¿estoy aceptando?
Creo que si. Acepto que no todo tiene que ser para mi. Acepto que soy parte de un todo, que fluye, va y viene. Acepto que soy un instrumento a través del cual hay cosas que a través mío le pueden llegar a otras personas.

Cuando comparto, ¿Estoy cediendo?
Por momentos me siento que sí. Cedo algo de mi propiedad. Pero…. ¿Qué es de «mi» propiedad?… Pensando en términos de espiritualidad, no traje nada, y no me llevo nada. Todo me es dado y/o retirado mas allá de mi propia voluntad, motivo por el cual, no encaja esto de «mi propiedad». Aquí se me plantea la diferencia entre «tenencia» y «posesión», siendo tenencia algo circunstancial y que no tiene que ver con «propiedad» sino con «cuidado»… estoy cuidando de algo que tengo.

Cuando comparto ¿Me tengo que adaptar a algo?
Si, me adapto a lo nuevo que «tengo», o que «ya no tengo».

Cuando comparto ¿Estoy dando?
Si claro, estoy dando eso que tengo, mas no poseo. Lo tengo porque puedo tenerlo en la mano (por ejemplo) pero no lo poseo, como dije mas arriba. Doy desde un lugar de compartir, mas no desde un lugar de poder.

¿Que se produce en mi cada vez que comparto?
MAGIA. La magia de saber que somos mas que yo solo. Y me recorre esa energia que enaltece mi alma.

A proposito, me quedo pensando y le pregunto a los lectores:
¿Siempre es posible compartir?
¿Que le sucede a Ud. con el compartir? ¿Y que le pasa cuando comparte?

Con afecto.
Alejandro Juroczko

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