Hablemos de REGLAS para vivir. ¿Cuáles son las reglas? no tanto las dichas e incluso escritas, sino las no dichas, las que conforman nuestra cultura. Lo que está bien y lo que está mal conforman un grupo de reglas que nos son impartidas por la sociedad donde vivimos, nuestro grupo o comunidad más cercana y por nuestra familia de origen por sobretodo.

Algunos crecimos en familias donde: “seguir las reglas es cosa de tontos, de la masa, te anulan y quitan libertad. Las reglas están hechas para romperse, innovar, re-escribirlas, trascender, dejar huella, un nuevo camino o sendero, mejor que el ya existente”. Otros crecimos en familias donde: “las reglas nos ordenan y hacen que todo funcione mejor, si las rompemos es una falta de respeto a la autoridad y a los otros individuos con quienes convivimos. Las reglas aclaran expectativas y favorecen los acuerdos y armonía”.

Estos dos extremos parecieran contradecirse, y yo, que crecí en el primero, puedo decir ya a esta altura de mi vida que ambas creencias sobre la reglas son complementarias, no se contradicen y ambas son “verdaderas” (ojo que no dije “Verdad”).

A nuestros hijos queremos educarlos para respetar nuestra reglas, ¿pero sabemos cuáles son?

Hace unos años hice un taller de maternidad donde me proponían escribir un libro de reglas que les quisiera dejar a mis hijos. Me ayudo mucho a revisar las reglas que había adoptado sin conciencia y que hoy podía elegir cambiarlas. También en priorizar y ver cuales eran realmente las importantes y cuales superfluas. Hoy concluyo que: No existen LAS REGLAS como algo externo a mí sino que yo creo (y recreo) las reglas para mi vida y de mis hijos basadas en preguntarme cuál es la decisión más amorosa que puedo y quiero hacerme cargo en el momento. Me podrán decir que reglas que cambian no son reglas, pero yo creo que sí, que la regla #1 es PRACTICAR el AMOR y la #2 es HACERME CARGO de TODO en mi vida, incluyendo lo que siento, hago, pienso, me pasa, etc. Creo que NADA es realmente externo a mí, y TODO tiene que ver con mi realidad como ser espiritual que esta transitando esta temporalidad para aprender algo de ella. La #3 tiene que ver con la segunda y es que de todo y todos puedo APRENDER, y que cada incomodidad, incongruencia, conflicto o molestia es una oportunidad para aprender así como también de cada momento feliz, armonioso, de unidad y amor.

Las reglas orgánicas o “sanas” como me gusta decirles son aquellas que generan bienestar para nosotros y los que nos rodean. Por supuesto nuestras reglas no siempre agradarán al otro, sobretodo a nuestros hijos que demuestran su enojo sin tapujos ante lo que no les gusta. Sin embargo, las reglas no tienen el propósito de hacernos agradables a los demás sino … y aquí el quid de la cuestión: ¿para qué queremos reglas? No creo que podamos elegir tener reglas, las tenemos y punto, sean nuestras, impuestas, conscientes o inconscientes, están, arman un mundo de pensamientos que luego derivan en formas de estar en la vida, comportamientos, actitudes y también sentimientos. En parte, y cuando actuamos en “automático· las reglas que tenemos (o nos tienen) nos gobiernan. Por eso la pregunta a hacernos es: ¿Ya que tenemos reglas CUÁLES queremos ELEGIR vivir? Si, estoy 100% por ELEGIR, porque es la única manera de hacernos cargo de nuestra vida y de vivirla plenamente. Nuestros hijos tomarán nuestras reglas y con el tiempo y en su adultez armarán las suyas propias.

Por último, las reglas de lo que hacemos son siempre más evidentes y llegan a nuestras hijos más que las reglas que “decimos”. Una madre que le dice a su hijo que elija lo que le hace bien, que se nutra de cosas positivas, que es valioso, pero a su vez no se valoriza a sí misma, se exige, se pide y hace más de lo que realmente puede y quiere, entonces nos es congruente. La CONGRUENCIA en lo que decimos y hacemos es clave para pasar las reglas a nuestros hijos. Y no hay que explicarles nuestros cambios de reglas ellos sólos se darán cuenta con nuestra conducta y a veces sin hacerlo consciente las tomaran y harán propias.

Resumiendo:

Reglas SI (no podemos evitarlas),

podemos ELEGIRLAS y

las transmitimos con comportamientos CONGRUENTES

 

Los invito a hacer su lista de 3-5 reglas para la vida, ¿cuáles serían? Yo ya puedo agregar un par a mi lista como: #4 puedo re-escribir las reglas tantas veces como quiera/necesite.

Y no olvidemos preguntarnos: ¿Qué tan congruentes estamos siendo con nuestras propias reglas? Y si los comportamientos de nuestros hijos no están alineados con ellas veamos nuestros propios comportamientos y ahí encontraremos algo para aprender, hacer consciente y re-elegir con amor.

 

Con amor y gratitud,

Denise Dziwak

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