“Los chicos quieren poder regresar sin deshonra”, dijo Lic. Rosa Chagel, en el segundo encuentro del taller de crianza donde expuso el tema “avances y retrocesos en la primera infancia”. Ella se refería a que los hijos van aprender algunas conductas en la medida que crecen, pero este proceso no va a ser lineal y cada tanto van a volver a conductas que tenían de mas pequeños, y esto es absolutamente “normal” y lo importante es como los acompañamos en este proceso.

Esto me hizo acordar a una situación reciente en casa: Valen de 4 pide lloriqueando “Quiero que mamá me lave los dientes”. Respondí algo así como “Ay Valen, pero si ya te los lavabas sola. No sos mas una nena chiquita, sos grande”, lo cual tiene otro mensaje detrás que es: “no acepto retrocesos en aprendizajes ya adquiridos” o “no TE acepto así como sos” porque dado el egocentrismo con el que los chicos miran la vida, va a tender a ver que lo que digo tiene que ver con ella y no con su conducta. Lo que me lleva a pensar: ¿que me estaría pidiendo realmente? ¿Era lavarle los dientes o sentir que podía pedírmelo y aun así yo la iba a querer y valorar? ¿Y que me pasa a mi si una vez le lavo los dientes de nuevo? ¿creo que nunca mas se los lavara sola? ¿Que esa independencia que adquirió la perderá y por ende yo también perderé el beneficio que me dio su independencia? Me asombro de todo lo que hay detrás de algo tan cotidiano. Para resumir, lo que hay detrás: miedo mío a perder mi libertad gracias a su aprendizaje adquirido, y en ella: miedo a no ser aceptada, o duda y por eso el retroceso para ver si aun la acepto como es o solo según lo que hace.

 

¿Qué me pasa a mí como mamá con el retroceso de mi hija, y con mi propio retroceso a una situación anterior que creo más demandante y por ende la juzgo de peor? Claramente no me gusta perder “terreno” ganado, tiempo y espacio para otras cosas que me interesan, pero tal vez ese “miedo” a perder terreno sea solo una amenaza vacía, en el sentido que si veo que lo que busca mi hija es saberse comprendida en su necesidad de autoestima y valoración…ósea sentirse AMADA, y se lo ofrezco de manera amorosa con ella y conmigo, nadie perderá nada. Así es como otras  veces he reaccionado con empatía y por ejemplo le he dicho “¿querés que yo te lave los dientes como hacía antes? Dale, anda preparando el cepillo y cuando termino de recoger la mesa te los lavo”. Con esto, logré dos cosas: 1) reflejarle que comprendí su pedido dejándole claro que es algo que ya sabe hacer y 2) pongo un límite sobre el cuándo y cómo lo hacemos para que sea también sea una actitud amorosa para conmigo.

 

Ser amorosa me ahorra tiempo y encima me hace bien a mi y a ella, es lo que diría un win-win, todos ganamos.

 

Hay otra frase que me quedo rebotando: “no se hace que la planta crezca tirando de las hojas”, refiriéndose a que es importante el terreno, el clima y lo que rodea a la planta. ¿Qué clima que generamos con las conductas? M. Paul habla que hay dos tipos de conductas: amorosas o no amorosas, que también puede entenderse como: para aprender o protegernos, o basadas en el amor o en el miedo.  El clima lo creamos con todas las conductas, no solo con nuestros hijos, con lo cual sirve de poco tratar amorosamente a mi hijo si yo me maltrato, o maltrato a mi esposo. todas las actitudes, ya que todo es terrenos donde crecer, imitar, asimilar para los más pequeños.

 

¿Y cómo hago eso? Generar un buen clima para que crezca. Yo estoy aprendiendo a hacerlo y siempre me pregunto: lo que hago lo hago por amor o por miedo a….

 

Los invito a acompañar los avances y retrocesos de nuestros hijos (¿y que tal los nuestros?) con amor, sabiendo que no van a volver a usar pañales porque se hicieron pis a los 4 años en un cumpleaños donde estaban tan divertidos que se olvidaron de ir al baño.

 

Con amor y gratitud,

Den

 

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