Llamo transición a un cambio en la forma de vivir que nos afecta externa e internamente a tal punto que nos transforma en cuerpo, mente y alma. Dejar el chupete, los pañales, aprender a caminar, comenzar el colegio, pasar a primaria, secundaria, atravesar la adolescencia, pasar de la niñez a la adultez, casarse, tener un hijo, separarse, mudarse, tener un nieto, cambiar de trabajo, cambiar de país, comenzar a estudiar, terminar de estudiar, perder a un ser querido…infinidad de transiciones que nos da la vida como oportunidad de crecimiento.

El primer tema es si la transición es elegida o no, si nos atraviesa o elegimos atravesarla. Creo que las transiciones son inevitables, algunas las elegimos porque sabemos que es lo mejor para nosotros en ese momento y otras vienen del mundo externo. Sea como fuere podemos elegir CÓMO transitarlas.

El segundo tema es que según la ilusión o expectativa que tengamos sobre una transición nos afecta el cómo vivimos la misma. La más reciente para mí fue la mudanza de país, pasé por alto el tiempo que implica instalarse en un país, incluyendo armar una casa desde cero, hacer amistades, procurar el bienestar de todos los integrantes de la familia y rearmarme en lo laboral, etcétera Hoy me río de mí cuando creo que antes de encarar esta gran transición «aluciné» que yo desaparecía de un lugar y reaparecía, como por arte de magia, totalmente instalada en otro. ¡Cuántas veces tuve esa ilusión de pasar de una foto de la vida a otra! Encima, para condimentar el asunto, la foto futura era muchas veces sacada de alguna revista, libro, película o cuento popular ya que no tenía idea de lo que sería la realidad. Recuerden lo que pensaban que sería la vida “en pareja” antes de vivirla y luego. O para quienes somos padres: ¿quién no se imagino paseando con el bebé de revista que no llora por más de un segundo y duerme toda la noche? No paro de reírme con lagrimas en los ojos, por lo doloroso que fue cada una de estas “bajadas a tierra”. Las transiciones, en su mayoría, implican muchas emociones dolorosas… muchas. Nos estamos acostumbrados a nombrarlas, darles lugar, aceptarlas tan válidas como a las emociones agradables y placenteras, pero están. La tristeza de lo que dejamos atrás, la soledad del cambio, el agotamiento mental, físico y emocional que implica adaptarse a lo nuevo. Por supuesto que todo cambio puede traer también alegría, entusiasmo, posibilidad, nuevas formas de recibir y dar amor. Lo mejor que me pasó en la vida fue aprender que las transiciones conllevan múltiples emociones y todas son valiosas para conectarnos más con lo REAL. Lo REAL lo separo de lo ILUSO o IDEAL porque la realidad nos da la posibilidad de hacernos cargo, de sentir, de doler pero también de sanar, de aprender, de crecer. La DESILUSION no es algo malo en sí mismo, es la posibilidad de conectarnos con lo REAL, con quienes somos en esencia sin las imágenes pre-fabricadas en nuestro subconsciente por nuestra historia o cultura. Lo REAL es el presente, es lo que hacemos aquí y ahora, es el amor que sentimos cuando podemos compartir con alguien lo que vivimos y cuando podemos acompañarnos a nosotros mismos durante los momentos más difíciles.

Cada transición nos abre a la posibilidad de aprender a: aceptar-la con sus tiempos y lo que sentimos; dejar atrás las ilusiones; y conectarnos con otros para compartir el espíritu del viaje.

Cada día siento más que lo que hace a la vida misma una transición inigualable es la compañía. La compañía de seres cercanos que nos apoyan y sostienen, y también de seres que tal vez no conocemos íntimamente pero que con sus palabras o su ejemplo nos proveen esa red de amor en la cual dejarnos caer sin miedo.

Los invito a revisar que transiciones están viviendo, dejando que afloren todos los sentimientos para darles cabida, soltando las “ilusiones” o imágenes pre-fabricadas y uniéndose a aquellos que los acompañan.

 

Cada transición del alma es un aprendizaje para la tribu entera. Como humanidad necesitamos de las transiciones y aprendizajes de todos para crecer en conciencia.

 

Los dejo con mi deseo que cada pueda contribuir su granito de arena para construir juntos un mundo más consciente que seguro será más amoroso y unido.

 

Con amor y gratitud,
Denise

Compartir

Tu comentario nos interesa...

Tu aporte a través de consultas y sugerencias nos enriquece y es valorado también por el resto de los lectores. ¡Muchas gracias!

  1. Propositos de la vida - Florecer del Alma

    […] tanto te invito a leer el artículo “Transiciones… la desilusion del ego que ilumina al alma” para seguir elevando […]

    Responder

Deja tu comentario