Hace ya casi siete años que hacemos viajes con niños, y llegó el momento de compartirles lo que he aprendido para seguir creciendo internamente y dar lugar a un mayor disfrute de nuestra paternidad.

Mucho de mis aprendizajes, a mi pesar, devienen de experiencias alejadas del disfrute pero gracias a que pude conectar con lo que estaba detrás de la situación, a veces de manera simbólica, o a través de la mirada y comentario de alguien que me quiere, pude descubrir opciones más alegres y amorosas para mí y mis hijos.

El PARA QUÉ del viaje con chicos

Lo primero es saber para qué viajar, en principio una pregunta personal y propia como persona que soy. Y no hablo de responder POR QUÉ viajo sino transformarlo en la búsqueda del valor detrás lo cual le dará sentido al viaje pero también me ayudará a decidir que si y que no llevar conmigo (literal o figurativamente).

Por ejemplo, puedo viajar para conocer nuevos lugares, pero esto me lleva a re-preguntar, 11895282_10155922943655023_144878324016469269_o¿qué busco de esa experiencia? APRENDER, ya que al cambiar mi perspectiva de la vida, estar en contacto con otros territorios, culturas, formas, incluso el modo “viaje” o “vacaciones”, puedo tomar perspectiva y darme cuenta de cosas que antes no distinguía. En mi último viaje que fue a Cusco, volví comprendiendo que la montañas son seres, reales, con una presencia, majestuosidad, diría que nos ofrecen un sostén y hasta protección que jamás había percibido. Allí la cultura originaria del lugar le pone nombre a cada montaña, y de tanto mirarlas, comencé a contemplar y de tanto contemplar pude realmente observar más allá de su forma, su sentido, su rol en la Tierra.

 

Hay otros valores además del aprendizaje, tal como la diversión, la liviandad, la espontaneidad, el disfrute, la conexión interna, con mi esposo y con cada hijo, el amor, etc para los cuales viajo.

Ahora la pregunta clave es: ¿el viaje QUIERO que sea con chicos? A veces ni nos lo preguntamos, salimos en automático a decir vamos con ellos para no dejar de viajar, pero a la vez eso podría contraponerse a lo que quiero vivir en el viaje. Si buscamos mayor espacio de intimidad y conexión con nuestra pareja, difícilmente el viaje con hijos sea lo que necesitamos, y tal vez sea mejor esperar o cambiar la forma de lograr esa intimidad si es que no queremos dejarlos aún.

Si la respuesta es un GRAN SI (lo de GRAN es clave), entonces veamos para qué queremos viajar con ellos, qué buscamos de esta experiencia.

 

 

 

11817129_10155854540885023_5003046516478738141_nAntes, durante y después de viajar – EMPATÍA

 

Muchas veces transferimos cosas que a nosotros nos hubieran gustado y no tuvimos, o lo vemos sólo de nuestra perspectiva adulta, y luego nos frustramos porque no sale cómo queríamos. Pero ellos no son nosotros y estaría buenísimo que si decido viajar con ellos, piense en ellos al elegir el tipo de viaje.

Imagínense que en vez de viajar con un hijo se proponen viajar con su novio, seguramente pensarían qué le gustaría hacer y qué no para ofrecerles la mejor experiencia; verían formas de buscar puntos en común con sus propias preferencias. Todo esto requiere ponernos en sus zapatitos al momento de elegir.

También empaticemos con nosotros mismos, imaginémonos en el viaje y qué nos haría disfrutarlo más o menos y elegir en función de eso también. Está bueno que el viaje sea para TODOS, con lo cual la clave es conocernos y chequear antes de decidir.

En mi caso me encanta hacer10401938_10155536051845023_3632137337897321468_nactividad física durante mis viajes y estar mucho tiempo en contacto con la naturaleza. También necesito tiempos de silencio, soledad, descanso y recogimiento. Esto se puede traducir en viajes a esquiar o recorrer lugares caminando o escalando, para lo cual con chicos, elijo comprarme una mochila de trekking para cargarlos y caminar con ellos encima. Me siento fuerte, lo disfruto y ambos podemos llegar a lugares que no podríamos de otra manera. Me aseguro de que tengan la ropa adecuada para que el clima no nos impida estar al aire libre. En el caso del descanso elijo viajes con trayectos largos en auto que me permiten relajarme o también espacios en el día para que ellos puedan ver una peli por ejemplo mientras los grandes y bebes dormimos siesta. También busco llevarme o conseguir ayuda donde voy. Con tres hijos si no tengo ayuda prefiero directamente NO viajar porque estoy MUCHO mejor en casa. Eso es muy personal mío, y hay padres que pueden y disfrutan viajar con tres o más hijos sólos. Yo ya me conozco y quiero mis espacios de pareja, poder desconectarme de ciertos temas en algunos momentos, y que baje la demanda de “mamá a cargo 24/7”.

Lo importante es ser HONESTOS con nosotros mismos y chequear realmente que es lo mejor para nosotros y por ende para nuestros hijos. De nada sirve terminar los viajes o vacaciones diciendo: “nunca más”, agotados, drenados y con ganas de vacaciones de las vacaciones… no creo que ni los chicos ni nosotros los padres disfrutemos esas situaciones y se pierde un poco el sentido del viaje en sí.

Planificar el NO plan – dejar espacios LIBRES

Hay cosas que seguramente necesitamos saber antes de viajar 20282_10155861101685023_124863114341433889_ny vale la pena planificarlas (vuelos, hoteles, guías). Sin embargo, muchas veces llenamos la agenda de planes y nos impide o cierra posibilidades de tomar decisiones espontaneas en base a lo que vamos viviendo. A mí me gustan más las viajes donde hay algún día o momentos de “no plan”, también está bueno planificar algunas cosas al llegar al lugar porque contacto con la gente local, veo de qué se trata y puedo elegir con mucha mejor información e intuición.

Durante el último viaje de esquí me encantó conocer amigos nuevos, tener tiempo de compartir comidas y espacios juntos. Si hubiera contratado comida mediodía y noche tal vez no lo hubiera hecho pero llegando al lugar decidí ir viendo como me arreglaba y dio lugar a socializar y divertirnos.

 

 

Cuidarnos, mantenernos presentes para estar disponibles

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Hay momentos en los viajes que puede hacerse INTENSO o que tal vez vamos más allá de nuestras posibilidades o la de nuestros hijos. A veces elegimos muchos planes en un día, lo cual nos cansa y no nos deja recargar energía… todo es más difícil cansados, para nosotros y mucho más para los chiquitos. Cuidar que los chicos, y nosotros (¡!), podamos dormir ya sea de noche o en las siestas me parece CLAVE. La depravación de sueño es una de las razones principales para no poder administrar las emociones o tolerar la frustración, lo cual resulta en llantos, gritos, golpes o caídas, etc. Comer lo que necesitamos y deseamos sin excesos para evitar malos ratos. Si vamos a viajar mucho en auto mejor cuidar que les damos de comer, sobretodo si hay curvas. Si queremos dormir la idea del chocolate y el azúcar a la noche no es muy recomendable , etc, cada uno sabrá cómo le resulta mejor alimentarse para estar disponibles.

El punto en común de estos temas es ESTAR PRESENTE, conectados con los que sentimos, lo que nos pasa y a la vez nuestros niños para corregir rumbo cuanto antes si nos desviamos.

 

Finalizo diciéndoles con una opinión que me ha ayudado mucho: no hay viajes OBLIGATORIOS o que NO PUEDEN FALTAR en la vida como nos hacen creer las publicidades, los sitios webs, o la sociedad y cultura en la que vivimos. Hay viajes justos para cada persona y familia que son lo que nos hace bien a todos. SIEMPRE podemos elegir, no nos dejemos llevar por otra cosa que no sea lo más profundo de nuestro ser: el amor.

 

Los invito a diseñar y VIVIR sus viajes con chicos con la mayor conciencia posible para así poder disfrutarlos al máximo.

 

Con amor y gratitud,
Denise

 

Denise Dziwak, trabaja como Life & Spiritual coach, utilizando las herramientas del coaching, la meditación y el touch for health para lograr una mayor conexión interior (inner bonding). Pueden ver su pérfil y pedir una sesión con ella en AQUÍ.

Si quieres trabajar temas personales para habilitarte a vivir con mayor plenitud y conciencia no dudes en pedirnos una sesión individual para que te acompañemos.

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  1. Flor Santibañez

    Muy interesante el artículo sobre si es mejor viajar con niños o no.Me gustó.

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    • Denise Dziwak

      Gracias Flor, en mi experiencia hago muchas cosas «con» niños que mejor hubiera sido chequear y hacerlo sin porque después es como que no fluye, el lugar o los tiempos ni son adecuados para ellos, no lo disfrutan y me digo «encima protesta? Lo traje y encima protesta?», me canso enojo etcétera con un ratito de conexión pte salida me ahorraba todo esto. Hay otras salidas y viajes donde paso al revés fui sola y hubiera estado buenísimo llevar a alguno/s y tal vez no lo hice por miedo a no disfrutarlo. Conclusión: chequear con nuestra intuición de madres y preguntarnos el para que de la salida o viaje y de ahí decidir con mayor conciencia.
      Te mando un abrazo
      Denise

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