Tal vez te haya hecho reir el título de este post o ceñir el ceño y decir: “¿no es obvio?”.  Aún así hace muy poco experimenté dos situaciones y una reflexión que me hicieron dar cuenta que:

Hoy, recién hoy, con 39 años puedo decir que soy adulta 100% y que amo este momento de mi vida y lo atesoro como ningún otro.

Foto por Brian Mann en Unsplash

La primera experiencia fue durante mi sesión de terapia con la poderosa, inteligente y amorosa Ruthellen, que me recuerda a una mezcla de mi mama y mi abuela, a la que le dije: “Wow, será que ya soy adulta al fin?” tras que hablarámos de cómo manejé mi estado interno (emociones y pensamientos) ante la negativa de mis padres a un pedido mío.

Mi papá Al y yo (2 años)

Fue MUY gracioso visto a la distancia. Les había pedido a mis padres cuidar a mis hijas un par de horas y me dijeron que no porque estaban cansados e iban a hacer la siesta. Enseguida escalé infiriendo hasta que llegué ah la clásica:

“no me quieren, está clarísimo.  Al menos no tanto como yo necesito”.

¿Qué? Por suerte, o más bien gracias a que tengo años de terapia, coaching encima y ahora estudiando psicología positiva me di cuenta que no sonaba tan “lógico” ni realista esa conclusión. Me dije que seguro hay muchas otras razones y que no iba a accionar desde ese lugar, porque tendía a cosas del estilo vengativo como: “Ah si? Ahora no me vas a ver más… olvídate de mi por un tiempo y de tus nietos…”, mejor no sigo, se dan una idea…

Cuestión que dejé pasar un par de horas seguí con el plan sin su ayuda y me dieron ganas de verlos, de compartir un rato así que volví a pedirles ir con ellos, mis papás, ya en horario “post siesta”.

Allí utilice lo que sé que funciona siempre: la curiosidad, la empatía, la escucha, los abrazos, las miradas a los ojos y descubrí que ellos están en una situación muy demandante, con mi hermana y sus bebé de 1 año en la casa, más dos perros y que se habían quedado despiertos hasta tarde cuidando a mi sobrino y ese día habían tenido un día cansador.

Era super evidente, yo en su situación hubiera hecho lo mismo que ellos: descansar y decir que no.

Primer signo de adultez: aceptar a mis papás, amarlos, honrarlos, agradecerles y…. Saber que un NO ante un pedido mío tiene que ver con ellos y es válido, en vez de verlo como que no me aman lo suficiente.

 

Ellos me aman y me lo demuestran como pueden y está bien.

El año pasado descubrí que mi papá era una persona como yo con miedos, temas irresueltos e incongruencias, lo cual me permitió amarlo más aun. Ahora lo vi en mi mamá también.

¿Será que me está entrando una ola de aceptación y compasión extrema? ¿O será que estoy creciendo?

Este signo el de aceptar a nuestros padres y agradecerles y honrarlos nos deja MUY aliviados, amados y valiosos, es como si recién al hacerlo podemos ser ENTEROS.

Fred Kofman, VP Linked In, filósofo y coach, siempre decía algo que a mí me quedo rebotando: “nadie le debe nada a nadie”. Una parte mia quería aplaudirlo y otra quería decir que eso era egoísta y que no debía ser así. Hoy con esta sensación de adultez siento que es una verdad que opera en mí.

Somos libres de dar, incluso a nuestros hijos, lo que queremos y podemos en la medidas de nuestras posibilidades, no les “debemos nada”. Así como nuestros hijos tampoco nos deben nada, ni buen comportamiento, ni estudiar, ni cuidarnos de viejos, nada. Lo harán por si mismos porque les resulta bueno para ellos pero no por obligación externa.

Osea que ser adulto es ejercer nuestra LIBERTAD.

 

Dije que hubo dos experiencias, la segunda fue saliendo de una playa donde había un grupo de adolescentes de cómo 17-18 años y quienes me acompañaban recordaron esa época con una época genial, de mucho disfrute y creo que dijeron incluso que si una época revivirían, sería esa. Mi sensación interna y lo dije fue: “Ni loca”.

Luego me quedé pensando porqué no querría volver. Ellos hablaban de cosas que yo también disfruté mucho: estar en una playa con amigos sin nada que hacer, salir, divertirse, pocas responsabilidades… Creo que en mi eso fue a los 15 no 18, porque tengo un desfasaje (a los 16 me inscribi en la universidad…en fin) pero igual debía haber algo más.

Hoy lo sé: yo quiero ser adulta, como soy hoy, quiero ser libre de elegir mi filosofía de vida Y ejercer esa libertad porque sé cómo hacerlo.

En la adolescencia tal vez lo decía, pero después bien que me quedaba en el molde… ni a patadas me hubieran visto correr en bikini en la playa con una mochila de tortuguita verde en la espalda, …hoy sí. Ya no me importa si la panza se mueve, si es cool o no lo que hago, si combina mi pelo con mi hebilla …

Foto por rawpixel.com en Unsplash

Ojo, me encanta decorar-me, maquillarme, vestirme, pero lo hago por mí, porque me divierte y disfruto expresando mi belleza interior, no para ser mirada y juzgada. Y si lo soy, bueno que les puedo decir, “me nefrega” diría mi abuelo Luis (no me importa).

Quiero aclarar que existe aún una MUY tenue voz adolescente en mí que a veces mira cuerpos, compara estados, critica la gordura o la flaccidez,… pero es tan tenue que mi voz poderosa y llena de amor de adulta enseguida la tranquiliza y se hace cargo.

Entonces el segundo símbolo de adultez es otra vez la LIBERTAD, está vez puesta en AMARME como soy, sabiendo que puedo crear la vida que quiero eligiendo a cada paso en función de valores que hoy son importantes para mí como la paz, el amor, la pasión, la responsabilidad, la autenticidad, la expansión, la integridad…

 

Hay una tercera cosa importante que para mí nos recibe con brazos abiertos en la adultez… ¿adivinan cuál es?

Si, la MUERTE

La muerte aparece más cercana, en mí esto comenzó en los 36 aproximadamente pero recién hoy puedo sentir que esta cuajando en algo importante y nutritivo para mi vida.

Darnos cuenta que podemos morir, que nuestros padres o padres de amigos se mueren año a año, que está tan presente la muerte como la vida.

Hoy yo veo la muerte como una aliada, me ayuda a reconectarme con aquello que me hace sentir viva, con agradecer lo que estoy pudiendo manifestar en este plan, hasta que se acabe el viaje.

Y no se cuando será ni me importa porque habré vivido a pleno y no me habré dejado confundir por la ilusión de que necesitamos estar vivos para estar bien.

No es suficiente estar vivos, es necesario ELEGIR vivir, con libertad y conciencia.

Uff Denise otra vez con la libertad… y sí, nací bajo el signo de Acuario, que esperaban, que les diga que no hay posibilidades? Si las hay, siempre las hay, no somos esclavos ni estamos sujetos a NADA. Siempre podemos ELEGIR cómo queremos vivir.

 

En una constelación familiar reciente comprendí esto: la muerte no es ni mejor ni peor que la vida, es.

NOSOTROS le ponemos connotación de “mala” o la negamos directamente, cuando lo que podemos hacer es reconocerla: está allí, pero allí donde está, diría Schopenhauer, nosotros no estamos, porque sino no estaríamos vivos.

¡Ocupémonos de vivir! Y dejemos de dar tantas vueltas para evitar la muerte tal que nos impida vivir…

 

Con esto me despido y nos invito a reflexionar en que etapa de la vida estamos:

  • Niñez, buscando que mamá y papá aún satisfagan cada una de nuestras necesidades y deseos
  • Adolescencia: creyéndonos que todo lo podemos, que somos cool, que pertenecemos a los que se las saben todas pero sufriendo por dentro la falta de confianza y amor propio, y sin hacernos cargo de nuestras vidas aún
  • Adultez: aceptación serena de todo lo que es, sabiéndonos LIBRES para elegir CONSTRUIR nuestra realidad, honrando y agradeciendo que a cada paso estamos realizando nuestro propósito en la tierra?

 

Hay un estado después de adultez, que ni sé cómo llamarlo aún (vejez no me suena apropiado), pero lo dejaré para más tarde, nuestra vida evoluciona tan rápido que los que hoy tienen 60-70-80 dificilmente nos esten mostrando como seremos los de 30-40 a esa edad.

Una aclaración: esto no tiene que ver con la edad sino con la postura ante la vida.

Yo conozco varios cincuentones en etapa de niñez que ya como no tienen padres le reclaman a la vida o a Dios, o a quien se le cruce en el camino.

 

¿En que estado evolutivo quieres estar?

ELIGE, hazte cargo y sé feliz viviendo a pleno!

 

Con cariños y gratitud

 

Denise Dziwak

 

Denise Dziwak, trabaja como Life & Conscious Business Coach y es una conferencista inspiradora, acogedora, creativa, desafía el status quo y está totalmente comprometida con crear UNIDAD, PAZ y AMOR en el mundo. Para eso ayuda a otros a encontrar un camino de crecimiento en conciencia que les permita vivir vidas felices, plenos y llenos de sentido. Trabaja con una variedad de herramientas como terapia de niño interno (inner bonding), coaching ontológico y de la empresa consciente, PNL, meditación, Touch for Health para crear una conexión interior más fuerte y un aumento de la felicidad y bienestar.

Es fundadora y co-directora de Florecer del Alma, un espacio para Crecer en Para pedirle ayuda, escribe a denise@florecerdelalma.com.

Perfil de Denise Dziwak en  LINKED IN

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  1. Ana

    Que buen post! Gracias!

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